El México Roto / por Eleocadio Martínez Silva

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La reconstrucción social de México es la gran prioridad debido a la acelerada  degradación social y ambiental que se ha experimentado en los últimos años. En el orden social mexicano en el último cuarto de siglo, a decir de Sergio Zermeño, los rasgos más sobresalientes han sido la creciente inequidad en la distribución de recursos entre la población, la desigualdad de oportunidades, la injusticia y depredación salvaje de la naturaleza (2010: 24).

En este orden social subsisten dos países. El México profundo al que hace referencia Bonfil Batalla y el México Roto producto de las migraciones a las ciudades: este México es el  90 por ciento de la población que habita en las grandes metrópolis. En éstas la destrucción de lo social se ha acelerado exponencialmente debido a la concentración de renta y poder que ha derivado en  pobreza y exclusión (Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad, ONU…

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Un mapa de la ciudad para encontrarse

La Estantería

Fuera-de-Temporada-..-1Fuera de temporada
Adelmar Ramírez
Bagatela Press
Estados Unidos, 2017

Por Mijail Lamas

Fuera de temporada, de Adelmar Ramírez se inscribe en la tradición de la llamada poesía documental, que en la tradición poética de México ha sido poco estudiada desde sus procedimientos, así como desde sus antecedentes.

Este tipo de poesía, afirma el poeta norteamericano Ed Sanders, parte a grandes rasgos de los siguientes puntos programáticos que la distinguen: 1)Descripción de la realidad histórica, 2) versos de belleza lírica pueden provenir de un conjunto de datos, 3) la poesía investigativa (o documental)  está libre de capitalismos y totalitarismos por lo que se inscribe dentro del ámbito del poema social y, finalmente, 4) la poesía documental puede echar mano de todas las habilidades poéticas, metros y métodos de las últimas 5 o 6 generaciones.

Resumiendo, más que una poesía híbrida, como le gustaría a Cole Swensen, la poesía documental…

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Dalí en los Herrajeros

Cuando se habla de literatura juarense uno de los primeros nombres que se menciona es el de Miguel Ángel Chávez Díaz de León, quien además de haber publicado poesía y recientemente una novela, también incursionó en la crónica literaria. En Road to Ciudad Juárez: crónicas y relatos de frontera, compilado por Antonio Moreno, puede leerse un ejemplo de lo último: un texto que raya entre la crónica urbana y el relato breve. “Salvador Dalí en Ciudad Juárez” nos cuenta cómo su narrador, fascinado por la obra del surrealista español, encuentra un par de litografías auténticas a un elevado costo en uno de los escenarios más pintorescos de la ciudad: los Herrajeros. Si bien la voz habla del caminante que recorre grandes distancias con el afán de conseguir un objeto deseado, máquinas de escribir en su caso, resulta más interesante que toque un tema tan extraño como lo es…

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Trivium Fronterizo – Míkel F. Deltoya

triviumMíkel F. Deltoya – Trivium Fronterizo (Descarga)

Aquí mi pequeño librito de cuentos. Comentario liminar de Berenice Zavala Salazar. Editado por Chimichurri Eds., en Querétaro. Tres cuentos y un bonus track.

En Juaritos literario, un comentario respecto a uno de los cuentos acá: Chamizal: mil días de campo y uno que otro fantasma.

Chamizal: mil días de campo y uno que otro fantasma

Gracias a Armando Góngora por este texto sobre uno de mis cuentos.

“Al que tiene mujer hermosa, / o castillo en frontera, / o viña en carretera, / nunca le falta guerra”. Este es el refrán popular que abre el cuentario Trivium fronterizo, escrito por Míkel F. Deltoya y publicado por la Editorial Chimichurri en 2016. El primer cuento (y en el que me centraré) se titula simplemente “Chamizal”. Al escuchar (o en este caso, leer) este nombre, no pude evitar pensar en días de campo con toda la familia: niños jugando, perros corriendo, pero no es de eso de lo que trata este cuento. El protagonista es un sujeto sin nombre que no nos habla a nosotros sino a su amada Griselda. De inmediato nos damos cuenta de la realidad: él está muerto. Le dice a “Griseldita” que deambula por las calles de la ciudad y que la observa mientras tiene sexo con otros hombres. Le cuenta también del día…

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Juárez es the number one

El atinado ojo lector de Antonio Rubio, con una buena aproximación alrededor de Juanga y Juárez.

I. No hay día que no se hable de Juan Gabriel en los programas de chisme que ve mi mamádesde que el 28 de agosto se anunció la noticia de su muerte. Antes dedicábamos las mañanas a la contemplación de sus videos gracias al descubrimiento de youtube. Y antes, cuando estaba preparándome para ir a la secundaria, ese lugar en el tiempo (el de mis recuerdos) era ocupado por los discos, los mismos discos: Chente, José Alfredo, Juanga… No fue sino hasta superar mi etapa de wanna be a rock n roll star cuando estas canciones que escuchaba desde la cotidianeidad del que oye como quien oye llover empezaron a comunicarme algo: versos que sin saberlo conocía, melodías que tarareaba por accidente… De ahí que el 28 de agosto del año pasado haya pronunciado sin arrepentimiento que una parte de Ciudad Juárez haya muerto junto con Juan Gabriel. No sé…

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Querétaro blues – Míkel F. Deltoya

Querétaro blues

I

De hoy, en un año,
te vas a casar.
Yo no veré tu rostro,
ni los encajes,
sólo tu mano y su mano
entrelazadas.

II

Tubulares de nubes
arremedarán los cielos,
el cántico del cerro
a las callejas obligará a regurgitar.

Nuestros fantasmas
sentados en esa banca
serán inmunes al paso del tiempo
pues de hoy, en un año,
te vas a casar.

 

III

Lágrimas de tamarindo
brotarán desde tus ojos,
y luego los invasores
pudrirán el tejabán…

paredes enyesadas,
casas nuevas extendiéndose a lo largo de la periferia,
ciudades que se unen a ciudades que se unen a pueblos olvidados.

Callemos un momento,

¡shhh!

guardemos luto
mientras la mancha urbana
arrasa terrenos vírgenes
para que tú te salves de la peste.

¿cuántas aldeas deberán perecer
ante el súbito dedo de Dios
para que tú seas salva?
Dime, cuéntame, revélame.

 

IV

Y no lo sé,
pero me imagino que en tu boda
cargarás un velo barroco;
tendrá apéndices de luz,
centellas, telas preciosas de medio oriente.

Usarás un dije de oro,
prenda que guardarás junto con tus más sagradas
reliquias. Usarás el vestido de tu madre, o tu abuela,
da lo mismo,

y una vez que Dios vincule;
ni el hombre,
ni el desertor,
ni el desierto,
impedirán su beso fulminante sobre mi tórax.

Te unirás con Dios y con él
de la manera correcta,
y sonarán trompetas,
no sé qué música,
pero ni blues, ni sax,
y apenas en fragmentos de un segundo
olvidarás la vida que nos quitamos.
Temerás la noche en que entregues tu cuerpo,
aunque Dios dijo que no temieras,
sudarás frío…

Ay, ojalá la rabia que él tiene en la suela de su zapato
nunca entre a tu morada.

V

Y no veré tu rostro,
lo dije,
ni el de él.
En cambio sí veré dos borrones,
y en la cuenca de sus ojos
estática de un televisor.

 

VI

Nuestro Dios no es el mismo
¡Jamás!
Ni bondadoso, ni ameno,
ni dicha, ni plenitud, ni omnipotencia;
siempre  vivimos en dualidad, en falsa dicha,
en una constante pugna del bien y el silencio.

El Dios, mío, no definirá nada,
ni lo escribirá, no le interesa, ni quiere.
Sus señales habrán sido espejismos, pruebas,
aliento del muerto en un espejo,
su mejor experimento social.

La culpa de la omisión, la garganta, los ojos pálidos.

Yo estaré contento, tú no.
Tú resucitarás, yo no.

 

Dancing on corpses’ ashes

Un personaje-tipo en la literatura es el equivalente a un estereotipo social; es decir, una representación mental de un conjunto de características de uno o varios individuos que pertenecen a grupos específicos. Son repositorios de información lista para ser activada desde la enunciación o escritura de su apelativo que hace de una cualidad o adjetivo una etiqueta parecida al nombre propio. El Héroe, el Mago o Hechicero y la Dama en apuros son solo unos cuantos ítems de una larga, pero limitada, lista. Cuando el lector identifica a una de estas figuras, ancladas a modelos estables y comportamientos previamente delineados, espera que haya cierta novedad que las guíe hacia la diferencia y que genere tensión entre lo establecido y su voltereta, entre la denuncia y la promoción, entre la crítica y la afrenta, entre el retrato de costumbres de una determinada localidad y su tradición escrita. ¿Serán las Muertas de…

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Hoja de papel / El ausente – Míkel F. Deltoya

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Hoja de papel  (2010)

Quisiera ser un punto y aparte,
dar final a una idea y apartar el amarte,

Ser una coma profunda y bien situada,
para dar pausa a tus días y detener tu mirada,

quiero que seas mis acentos,
para que en cada palabra, entones mis sentimientos.

Caminar los dos en letras,
en mundos sentirnos vivos,
Y dejar nuestras palabras
entre puntos suspensivos.

Quiero que seas mis poemas
y quiero ser tu escritor
que te adentres en mis venas,
que transcribas mi dolor.

Deseo mis versos te pongan eufórica,
que seas mis letras y su piel.
Vivir los dos en la retórica
que seas mi hoja de papel.

Quiero que estemos juntos,
juntos por siempre tú y yo
como Jean Paul Sartre
y Simone de Beauvoir

Que en nuestra historia no exista
nunca ni el bien ni el mal,
que la palabra resista
que no haya punto final

El ausente (hoja de papel II)  (2012)

 “Estoy más cómodo en tu cuerpo que en el mío.”
José Eugenio Sánchez

Punto, coma, comámonos.
Prosa, roza, rocémonos;
mi guión, tu paréntesis,
Mi hallazgo baldío,
tu génesis denso,
…nuestro desvarío.

Beso, verso, besémonos.
Me corro, me corriges: corrijámonos.
Te ensayo, me soslayas: subrayémonos

Eres libro, abro el lomo… ¡te tomo!
ya no escucho, recito: ah, que te necesito.
Mujer, no te encuentro, no he de hallarte más que en verba;
Eterno plenilunio de palabras que el intelecto acerva.

Mi refugio parrafal, mi cenit, mi serpentina,
mujer de letra y hueso, de carne y verso, de tilde en ruina.

Tu corazón en mi ausencia es grave,
Mi recuerdo se agudiza…
vuelve a mí, mujer-prosa… sinalefa y sin prisa.

 

(Este texto se terminó de imprimir
un día sábado cualquiera,
en tu espalda)

Walkthrough por un grupo de lectores en Facebook

(Publicado originalmente en la ahora extinta revista Órfico)

Fugit irreparabile tempus.

Horacio

 

Jorge Luis Borges hubiera estado fascinado con la implosión del internet en los últimos años; su parte escéptica a trasladar su lectura del libro físico al digital habría cambiado de opinión –si la ciencia del Siglo XXI no hubiese curado ya su ceguera- con la cantidad de aplicaciones y programas para accesibilidad a los usuarios con deficiencia visual. Hubiera estado fascinado con el concepto de los audiolibros o los comandos de reconocimiento de voz. Revisaría, encantado de la vida, las bases de datos globales -ponencias, reseñas, ensayos- y dentro de su posibilidad todos los textos antiguos rescatados y digitalizados por diversos departamentos de laureadas universidades. También, sería un influyente bloguero, tendría su página de Facebook, se reiría mucho de los vídeos de Peter Capusotto, condenaría las imágenes con frases apócrifas cuya existencia se esparce demandando su cuota de shares y likes. Compartiría su playlist en Spotify, alternada entre Rolling Stones y Carlos Gardel.

Tendría su face configurado en Inglés -pues siempre prefirió ese idioma- pero en británico porque le enojaría el acento yankee. Ocasionalmente revisaría podcast, y al mismo tiempo, tal vez como el niño Georgie que alguna vez atinó a nombrar como recinto paradisíaco a las bibliotecas, también se entretendría con su aleph personal marca Apple.

 

Vuelta de página

Hace ya un par de años una gran amiga me añadió a un grupo de Facebook con más de veinte mil personas, lo que se traduce en más de diez post per minute. De inicio me pareció interesante. Promulgados como fanáticos de la lectura creando un escenario donde se pudiese hablar de libros con sus similares de toda Latinoamérica, cinco o diez miembros añadidos recientemente. Un cambalache, desde luego, conformado desde imágenes melosas de poesía ¨barata¨, fragmentos aparentemente-escritos-un-minuto-antes-de-publicarse, usuarios solicitando el pdf de libros bes-sélers nivel John Green, John Katzenbach, Suzanne Collins, E.L. James, poetas cibernéticos pidiendo likes para sus páginas, ocasionales clásicos latinoamericanos nivel García Márquez, Juan Rulfo, etcétera, y la incansable pugna bien vs. mal entre los anti Coelho y los pro Coelho.

Y vi cómo algunos usuarios, en su evidente mayoría mujeres de entre catorce a veintiocho años, desarrollaban y expresaban su amor y devoción casi mesiánica a una entidad tan abstracta como lo es “La lectura”.

Vi imágenes de libros usados como bases de recámara, diseño moderno de sillones con compartimentos para tener un buen tomo a la mano, fotografías a modo Tumblr de chicas hípsters leyendo; todo esto con abundantes +200 likes y comentarios como “ *w* < 3 Leer”, “Wooo es lo mejor”, “Me robo esta imagen”, “la conparto kn tu permiso (sic3)” “acabas de describir mi vida amorosa u_____U”, “qiero :Q_____”

Divisé entre los argumentos de una perpetua batalla entre los lectores intelectuales con aires de eruditos, versus los lectores primarios  -inocentemente “tontos”- argumentos que contrastaban desde lo radical hasta el hipismo cibernético.

“Esa lectura es mierda” alcanzaba a pronunciar un usuario en la imagen de una mujer desnuda –so chick, so arthistic- y un fragmento meloso.

“No dejes q te critiquen, escibres presioso, amo tus escritos… ¿cunando sale tu libro?” (sic)- decía otra usuaria a modo de defensa.

Otra conducta que alcancé a observar, los usuarios colocando su nombre al final de su escrito como si eso los inmunizara del plagio.

“Odio como no tienen una idea a esos eruditos q se creen lo mejor… cualquier lectura es buena, nadien debe de elegir q t gusta o no te gusta, seamos lectores tolerantes”.

“precioso, como siempre.”

“Tenés algún blog o algo???”

La autora del fragmento meloso se tomaba el tiempo de agradecer personalmente a los comentarios-elogios e ignoraba, casual, a cualquier opositor. Y vi que tenía su propia fanpage en donde vomitaba textualmente cada cosa que se le ocurría, y allí donde podía eliminar y banear a quien la ofendiese. Era suma soberana en su propio espacio, pero allí, en el mundo de los grupos de Face, se limitaba a pescar likes.

En Facebook es complicado acertar entre las críticas constructivas y separarlas de las que no lo son. Unos pocos que publicaban fragmentos más o menos alejados del lugar común, eran ignorados por las grandes masas de ciberlectores. Otros tantos compartían el .pdf del Ulysses o fragmentos de Sor Juana y eran, si no es que lapidados por el ninguneo mediático, tildados de presuntuosos, mamones y bullies intectuales.

Dentro de esta vorágine, también vi a desesperados usuarios posteando fotografías con frases mecánicamente malas y preguntando, en mayúsculas “QUIÉN ES EL AUTOR O DE QUÉ LIBRO VIENE ESTO… AYUDA PLIS”. Los caballeros de Google en valentía, buscaban el fragmento y comentaban, cual si fuesen grandes investigadores, el primer resultado que sr. Panoopticle les lanzó. Voy a tener suerte.

Otra de las afrentas, particularmente mi preferida, era la de los opositores de la piratería bibliográfica; argumentando de manera filosa que el agrupar .pdf´s era atentar contra el espíritu santo de la lectura. Sus contrarios, los que enfatizaban su pobreza, se referían a los textos en ordenador como una solución económica para los amantes de los libros. Qué pobreza, debe ser, acumular sus pdf´s, indisoluble contradicción, pues también en ese grupo proliferan las modas de tomarle una foto a tu biblioteca y presumirla.

Uno que otro, con dosis de sarcasmo comentaba a modo de burla disimulada mientras sólo los entendidos reían ante sus opiniones, el resto: “?????”.

En dicho mosaico, también atiné a observar a varios escritores de “copyright” acompañados de comentarios como: “lo compartiré respetando tu autoría”, “ya quiero q salga tu libro”, “eres lo mejor!!!”.

La entidad abstracta sigue allí, muy pocos enumeran o enuncian a sus autores predilectos, muchos aman “la lectura” como tal, sin especificar qué o cuál. Se jactan de leer un libro diario como si el simple enunciado les hiciera un upgrade y su experiencia les diera caché – suma reminiscencia a los foros de internet. Son líderes, mientras más seguidores, mejor. Aman dar su punto de vista y piensan detenidamente lo que van a escribir y cómo esto les provocará un derroche de manitas arribas. Si escribes mal, pierdes, tu argumento se invalida; como si ser lector exigiese una impecable ortografía.

La creadora del grupo, oh poderosa, con el infalible poderío que amerita poder marcar ciertas publicaciones y vetar, banear y borrar a voluntad, recibía abrazos y saludos de sus cibersúbditos. Moderadora, sí, lidereza de opinión de esa comunidad panamericana, todos la respetaban, nadie la criticaba. Oh perfecta dadora de vida, fabricante del grupo que a los lectores dispersos dio un espacio para disminuir su soledad.

Los “admins” de fanpages de memes y lecturas, los descarriados, los deschavetados, los wattpaders, los goodreaders, las señoras cincuentonas que escriben poesía y lo reflejan en sus nombres de usuario “Fulanita Escritora Pérez” Los poetas que creen que un poema exige necesariamente una frase empalagosa para ser, “Poeta José Pérez”, los lectores frustrados aplico-el-búling-a-todo-lo-que-veo, las criaturitas de catorce publicando sus frases de desamor, los ñores posteando poemas erotic-goth, los buscadores de una apología directa al ser o no ser puta y sus contrarios conservadores. Las cuentas falsas de “Escritora Feliz”, “Juan Salbador Gaviota”, “Aureliando Buen Día”, “Gabriieliitah Katniss”, las muchachitas de secundaria pidiendo resúmenes o comentarios del libro que les dejaron de tarea, los chicos de universidad solicitando un nombre bueno para su tesis, las guerras de memes, los cibertrolls y las ciberpléyades, oh romantizadas sacerdotisas de la lectura repartiendo corazones y besitos sin discreción. La mujer nube, la mujer etérea, el cuerpo de la mujer, la foto libre para uso no comercial, la marca de agua borrada con Paint, la marca de agua sobrepuesta por otra marca de agua.

Éstos pertenecen y configuran sus trayectorias a través de esta red social, se mantienen artificialmente con sus séquitos de seguidores y las imágenes que usuarios guardan en sus ordenadores y postean esparciendo las semillas en muchos otros sitios. Viven con la cabeza baja, son los escribo sólo para mí que hallaron en los likes y los elogios un placer y un sentirse vivos y encontraron en los escribes con las patas una muerte lenta por envenenamiento. Parafraseando a Octavio Paz, queramos o no, estos seres son autores, uno de los extremos a que puede llegar el escritor.

Cuántas veces, este mediocre autor del presente artículo, ha volteado atrás y ha descubierto que no sólo fue una farsa. Cuántas veces, sentado en la playa del internet se quedó mirando a los demás autores pensando en que todos había un reflejo de uno mismo.

Retorno de página.

Borges habría cerrado su cuenta de Facebook. Dejaría de tuitear. Apagaría los ordenadores, las táblets, el esmárfon. Agarraría el libro de su cabecera y lo acercaría casi rozando con su nariz, intentaría leerlo, estaría contento. Borges susurraría: cerraré mi cuenta algún tiempo… quien esté interesado, le mando mi whats por inbox.