Cumbia callera (2007) un film de René U. Villarreal

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Llegué a Monterrey a finales del año 2010, fui atraído poco a poco por su cultura de cumbia y en este proceso, puedo detectar dos o tres situaciones significativas que me jalaron de entero a estos ritmos; en primera el haber asistido junto con mi amigo José Claudio “El Pepillo” a una parranda villera en una colonia lejanísima (el recuerdo es borroso, pero se puso de lujo); en segunda el haber escuchado una canción de la Tropa Colombiana en la radio, la Cumbia hexagonal, para ser exacto. Con ella, hallé un deleite en la música de Andrés Landero a quien homenajeaba gran parte de la pista y paulatinamente compré mi sombrero vueltiao durante unas vendimias de Colombia en Cintermex. Y por último, el haber asistido el año pasado a una parranda vallenata en La tierra del olvido, casa del músico Luis López “El Chino”. De esa fiesta tengo múltiples sentimientos y recuerdo que en una pared vi por primera vez el póster de la película “Cumbia callera” y creo que allí, se consolidó mi indiscutible gusto por esta música.

Sinopsis a modo breve

En el trasfondo de un Monterrey bravo, marginal, de ese al que la superficie de un Nuevo León idílico y progresista no alcanza a cubrir, Neto, muchacho de clase media-alta, videógrafo, se topa con Cori, muchacha colombia, novia del Güipirí. Este choque fortuito generará en la vida de estos tres jóvenes un cambio trascendental para el continuo de sus vidas.

(a partir de aquí, para los que no han visto, y quieren ver el filme, este texto abunda en spoilers)

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Uno de los principales aspectos que reconocí al ver Cumbia callera, es el de la Cenicienta moderna; el engranaje principal de la diégesis se expande en el cuento clásico de Cinderella; el leitmotiv en el encuentro fortuito entre Neto (Oliver Cantú), consiste en el hurto premeditado de unos tenis Converse All-stars rosas luciéndose intempestivamente en un mostrador de la calle Morelos. Allí, acechando se encuentran el Güipirí (Andul Zambrano) y su novia Cori (Fernanda García Castañeda). En un robo hormiga, Güipirí distrae al vendedor mientras Cori, en un movimiento veloz, cubre el calzado con su morral y camina hacia el poniente.

Minutos antes, Neto videograba el paso de los transeúntes hasta quedar apabullado por la belleza estética (y ojo, una estética que no encuadra en los modelos tradicionales) de Cori. Siendo testigo visual del robo y, sin detener el recording, Neto persigue a Cori y consigue grabarla sobre un camión de pasajeros, una de las primeras filminas y de relevante trascendencia en la trama, es la imagen de Cori viendo su nueva adquisición. La persecución de él hacia ella se ve precisada en un enamoramiento visual a tal grado de seguirla por la ciudad. Momentos después en el continuo de la película, se llevará a cabo otra persecusión en donde Cori, escapando de Neto, perderá un tenis al saltar una malla ciclónica. En este instante el zapato nos remontará a una Cinderella barrio bravo pues, Neto, en esa persecución de su interés amoroso, obtendrá el motivo para perseguirla; el zapato de cristal/ converse rosa.

El onirismo trascendental

Un elemento significativo, dual y revelador es el tema del onirismo; durante el sueño, los personajes hallan un lienzo en blanco donde la creatividad, pasado, futuro, presente, temores y afanes se ven en libertad absoluta de manifestarse. Ante el hallazgo de la zapatilla robada, Neto tiene un sueño-pesadilla que consta en una rueda de cumbia donde el músico principal es el mismísimo Celso Piña. Bajo el escenario, en el vulgo, un convoy de chavos cholombianos haciendo múltiples movimientos como el paso del gavilán o la simulación de inhalación. Allí es cuando se encuentra, durante el onirismo, al Güipirí, quien de antemano es tildado por el protagonista como un antagónico, como el que tiene a su amada. Neto llega al lugar vestido, precisamente, como el guardia de seguridad al que en el inicio de la película vemos inspeccionar al Güipirí y posteriormente perseguir a Cori. El sueño termina mal, pues Neto es golpeado tumultuosamente mientras la música de Celso sigue; entonces Neto se despierta angustiado.

Su contraparte ocurre escenas posteriores, cuando ahora el que tiene el sueño similar es el Güipirí, quien, durante el mismo escenario onírico de Neto, ahora es el que se ve a sí mismo en una golpiza tremenda a manos de Neto, sin recibir la ayuda de ninguno de los otros danzantes y además, la indiferencia de Celso, que sigue tocando. La dualidad revelatoria del sueño, nos indica que los protagonistas masculinos tienen un lapsus de conocimiento total, el inconsciente se manifiesta y los dota de un episodio de revelación.

La música como lenguaje primordial

Uno de los aspectos fundamentales, y que más llaman la atención es el de la baja cantidad de diálogos hablados; muchos de éstos, pueden ser en un momento prescindibles. Otros diálogos entre personajes, se ven solapados por el ruido de la música o los martillazos. Inclusive en dos o tres momentos el diálogo aparece muy externo, de tal manera que no podemos escuchar sino murmullos ante los cuales, finalmente, los gestos de los personajes y lectura de labios nos indicarán qué sucede. Lo que sí abunda en su totalidad es la música; desde el inicio  hasta el final el filme se encuentra plagado de acordeón con arreglos de guitarra, de interpretaciones por un joven Luis Manuel López “El Chino” y un joven Elio “Yeyo”, e interpretaciones de Celso Piña, composiciones del “El Chino”. La música de acordeón se vuelve una constante variando para decorar las imágenes y enfatizarlas. La música en ocasiones se alarga, se estira, se “rebaja”. Suena la radio, suena la gente, el asfalto, suena la cumbia, suena el acordeón.

Cumbia callera no requiere el lenguaje hablado para continuar con su diégesis, es, en un instante, el silencio de voces el que permanece y que genera esa magia cinematográfica en los personajes que no necesitan decirse mucho para coexistir en la Colombia de Monterrey.

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Iconografía e iconoclastia

Existen múltiples elementos legibles, símbolos e íconos reivindicativos para los personajes, a saber, el consumo de cigarros Delicados, los converse, la Carta Blanca, la presencia cultural del Mercado de Pulgas bajo el puente del Papa y consigo, la piratería. Otros elementos graduales en la construcción visual del film, es el de los sonideros, las veladoras y la virgen de Guadalupe, los grafitis con presencia de acordeones, etcétera. 

En una lectura a segundo nivel, podemos encontrar otros elementos significativos; el primero, el sol de Monterrey: gran porcentaje del storyboard se lleva a cabo en espacios abiertos, durante el día, demostrando que a la lente del film, se le condensa ese sol regiomontano cálido y todopoderoso. El segundo elemento de lectura es el de la película “Son de Revu” que se convierte en un pulso de eros, en un motivo y nexo único que lleva a Neto a unir sus fijaciones intelectuales y horizonte cultural con su afiliación eros-tánathos con Cori. De este cuadro, destaco la actuación de Emma Mirthala Cantú, primera actriz, como vendedora del mercado y en la primer escena, como una ancianita que indirectamente, ayuda a Cori a escapar.

Easter eggs inconscientes

Sí, muchos de los elementos de ambiente y objetos en la lente, están condicionados al entorno, sin embargo, mencionando que gran parte de estos objetos los genero en una lectura subjetiva, puedo encontrar dos focos muy por encima del tercer nivel; Cementos Moctezuma, son los costales de concreto que carga el Güipirí en el trabajo en una obra de construcción. Aquí vemos retratada esa idea de un Monterrey progresista, dotado de infraestructura y crecimiento. El easter egg en esta ocasión, nos remonta a la idea de que, el concreto forma parte de una red distribuidora de bienes y servicios. Hay una gran lectura semiótica; cómo en una escena éste muchacho pasa cargando un costal y empuja (no podríamos pensar que inocentemente) a un hombre que podemos ubicar como su “patrón”. En los ojos del segundo podemos encontrar una alta carga de odio y discriminación, un poderío, una falsa superioridad por la clase social.

Monterrey y su zona conurbada, han sido grandes en la materia de extracción de metal y concreto, muchos de los cerros y montañas contienen alta cantidad explotable de minerales.

El segundo aspecto y huevo de pascua; la playera del quarterback Troy Aikman, uno de los catorce mejores QB´s de todos los tiempos, jugador, en este caso, retratado en el jersey de Güipirí. Aquí, se ve una referencia de la vida del regiomontano y su nexo indiscutible con la cultura norteamericana, con el estado de Texas esencialmente, mismo  con que comparte bilateralmente un sinnúmero de elementos constantes muy por encima de la herencia y tradiciones traídas del norte de Sudamérica y el caribe.

El rojo del esmalte…

Cuando Cori va a la casa de Neto, se pinta una de las uñas con un esmalte rojo y a posteriori, pinta un corazón sobre el marco de la puerta. La yuxtaposición del simbolismo, lo vemos reflejado después de la ruptura entre Cori y Güipirí; una casa (muy deplorable) destrozada, y en secuencia: fotografía al revés cubierta de pintura roja> cama de sábanas blancas manchada> par de tenis colgando, empapados de rojo.

El rojo, en este caso, se vincula con el esmalte de las uñas, luego con sangre y a un tercer nivel, lo vinculamos con los celos, con la posesión o búsqueda de materializar a la mujer, por parte de Güipirí.

Dios y la comunión vs. Son de Revu

En el proceso de cambio en el personaje de Neto observamos una modificación a sus hobbies y trabajo; en un inicio lo encontramos dedicándose a elaborar videos para bodas, quinceañeras, primeras comuniones y eventos variados. Sin embargo, el personaje se va orientando para desarrollar, pues, un enfoque a esas células marginales, encontrando un mercado abundante con el simple hecho de grabar a Cori bailando. Neto busca grabar la vida, el escenario, el momento, todo lo respectivo a su interés amoroso. Paulatinamente se volverá socio y amigo de, en primera, esos músicos que en la primer persecución, tocan una melodía a La colonia independencia (No te mueras nunca, Chino, fue un gusto encontrarte en este fime), en segunda, de la viejecita del mercado. En la escena de la primera comunión, se nota un Neto ensimismado, fuera del entorno, sin ningún interés en su trabajo, en su trabajo remunerable; Neto ha sido seducido por la cumbia callera; sus contactos del pasado, sus amigos, sus anteriores proyectos, todo lo ha perdido, ahora sólo quiere la cumbia. Aquí una imagen del cast, me la pasó el “Chino”

"... y ya sabes ¿eh? cuando quieras otra rola"

“… y ya sabes ¿eh? cuando quieras otra rola”

Poliamor: el embarazo y la incertidumbre

El tema principal de la película, y el que tiene más peso y motivo, es el tema del poliamor; de una relación erótica de tres, un triángulo amoroso, en donde la posición no se queda en el estereotipo de pandillas; generoso y distante estigma de estas células marginales. Los personajes son humanos, sin ton ni son, sin decoros más estrafalarios que sus vestimentas, códigos semióticos que los posicionan como lo que son; contestatarios, marginales, callejeros. El posible embarazo de Cori se vuelve tardíamente en un elemento de choque, de clímax, que, no obstante, no consigue romper la transición principal: elaborar discos que retraten el baile y la música. Es decir, el tema del poliamor y el embarazo terminan desplazándose a un tercer nivel, aunque finalmente, quedan reivindicados en la escena final. La materia del poliamor, es un lenguaje dentro de una película donde el lenguaje hablado no es firme ni necesario; Neto y Cori no necesitan declaraciones ni formalismos para explicar y saber que hay algo entre ellos, Cori y Güipirí no necesitan lenguaje más allá del visual para mostrarse enfadados, para sentir celos. Las palabras sobran, y lo que no alcanzan a decir los personajes, nos lo dice el acordeón. Finalmente, lejos de verse como un antagonismo ni un triángulo amoroso, se ve una peripecia, un círculo compartido entre tres personas distintas vinculadas por una fuerza motora que termina uniéndolos sin ningún tropiece.

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Datos de la película:

-Cumbia callera
-Dirigida por: René U. Villarreal
-año (2007), año de publicación (2008)
Duración: 94 minutos.
Protagonistas:
-Oliver Cantú Lozano (El Neto)
-Fernanda García Castañeda (La Cori)
-Andul Zambrano (El Güipirí)

Música: Luis López Carrera “El Chino mitotes”

Ficha en IMDB

Tráiler:

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