Poetas parricidas (Generación entre siglos): doce campanadas

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“El poeta hace cambiar de vida a las cosas de la Naturaleza,saca con su red todo aquello que se mueve en el caos de lo innombrado, tiende hilos eléctricos entre las palabras y alumbra de repente rincones desconocidos, y todo ese mundo estalla en fantasmas inesperados.”

Vicente Huidobro

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I

Según la tragedia griega de Edipo, el Oráculo de Delfos dio aviso al Rey Layo de que en caso de procrear a un hijo, éste acabaría por asesinarlo y terminaría desposando a la madre del mismo; para evitar este destino, incapaz de darle muerte, deformó sus pies y encomendó a un súbdito a abandonarlo en las lejanías del reino. Intentar huir de su destino le costó la vida pues, años después, Edipo, el de los pies hinchados, acabó degollándolo en batalla y adquiriendo el dominio de su reino. Este parricidio involuntario, consecuencia de los actos, es y será uno de los temas fundamentales para la literatura universal. La profecía se cumplió, todos sufrieron.

 

II

En Timoteo, la Biblia expresa: la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los transgresores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas.

Dicha acción, la del parricidio, es en algún sentido lo que ocurre con la bautizada por Cuadrivio “Generación de poetas parricidas”, un nombre tal vez precoz, tal vez certero y por supuesto, dotado de polémica. Si una ha sido la problemática desde el siglo pasado en cuanto al proceso de antologación, es lo complicado que es hallar elementos comunes que trasciendan más allá del simple hecho de nacer en una misma década y un mismo país; la explosiva diversidad de voces, registros, contextos e inquietudes literarias hace imposible la empresa de englobar a una generación y que los poetas, lejos de ser colegas, generacionales, compañeros, compartan una misma finalidad.

III

Si algo siento, sea una de las grandes problemáticas que tienen los promotores culturales, los editores, los coleccionistas y los que elaboran antologías, en específico con nuestra generación, es entre muchos atributos, la falta de memoria. Sin generalizar, no es muy común la acción de leer a las generaciones anteriores, quizás en el ahora ya consagradas o en proceso de consagración. Los poetas jóvenes nacidos entre el ocaso de los ochentas y la víspera del siglo XXI, en múltiples ocasiones, se brincan la lectura inmediata a sus predecesores, yéndose, en parte por la numerosa cantidad de autores de siglos pasados, a leer otros temas, otras técnicas ya exploradas. Si hablasemos de genealogía, los jóvenes leemos a los abuelos, a los bisabuelos, a los tatarabuelos, pero ¿qué sucede con nuestros padres? con los padres de nuestras generaciones que, lejos de ser aquellos mecenas, aquellos talleristas, aquellos autores maduros que buscan encaminar a estos grupos de autores, representan un vacío, algo en nosotros que nos impide digerirlos con facilidad. Los parricidas tal vez están en esa juventud de la que habla Paz en su laberinto; ni son niños, ni son adultos, se encuentran en una burbuja, en un proceso de autoconocimiento.

IV

La velocidad de las redes sociales permite que el flujo de información, cuando logra una eficaz viralización, alcance muchos lugares en tan poco tiempo; es una necesidad y una práctica común en el usuario de redes sociales, difundir convocatorias; la NO participación, la no integración, el no intento de acudir a convocatorias, no tiene pretexto. Los jóvenes en múltiples ocasiones, nos hemos quejado de la falta de oportunidades, de la subvaloración del oficio de la escritura y de cómo las ideologías preponderantes han tildado de inútiles a todos aquellos que se quieran encaminar, más allá de la profesionalización en las letras y la lingüística, en la creación literaria.

Luego se viene otra gran problemática; los valientes que se encaminan a mandar, a su vez compiten contra más valientes: las nuevas universidades, en búsqueda de un “level up”, han implementado técnicas didácticas conocidas como las competencias comunicativas: es decir, la selección natural aplicada al aprendizaje (es cruel decirlo de esa manera, ¿no?). Sin embargo, el uso de internet permite saltarse todos esos filtros y entregar el texto en primera fuente a lectores privilegiados con acceso a la red. Tan fácil como compartir un tweet, un enlace a tu blog o un status. Regalas tu texto pero a su vez, lo desvirgas, lo haces no inédito y por ende, imposibilitado a concursar en cualquier certámen que busca simplemente literatura fresca.

V

El color amarillo causa ruido, llama la atención, alarma, te dice “Mírame”. Te hace tener hambre, despierta un cosquilleo en la retina. Su carátula, su cubierta, la coraza de esa antología te dice. La textura de su papel, con el tiempo se manchará, te dice que la toques, que la sientas, que impregnes tus huellas en ella. Adentro se encuentran encriptados muchos cantos, muchas voces, registros distintos.

VI

Numerología 1:

Los editores optaron por plasmar el estado de origen, cada autor representa no a su ciudad, no a su municipio, a su poblado, sino a su estado; ocho del Distrito Federal que a su vez, es la sede parricida; tres de Oaxaca; dos Neoleoneses; dos Chihuahuenses aunque fronterizos; Guanajuato presente, Baja California en su frontera; dos también del Estado de México; Tabasco; Chiapas; Morelos en dupla; Jalisco; Veracruz; Sonora; Querétaro; y un Wolfsburg más que alemán, Poblano. Rebota la ausencia de Zacatecas, Colima, Durango, Sinaloa, Campeche, Yucatán, Tlaxcala, Michoacán, Coahuila, Tamaulipas, Baja California Sur, Guerrero, y quizás se me escape alguno. ¿Cuántas voces, cuantos autores no lograron entrar en la lista final? ¿ a qué renglones no llegó la precoz convocatoria de Cuadrivio?

VII

Numerología 2:

Certero, igualitario, quince mujeres, quince hombres, de la A(lzati) a la Z(ermeño); Noreste-Noroeste-Bajío-Itsmo-Valle de México. Frontera norte y frontera sur. Los mayores del 89 como mi hermano Mitchel, la menor del 98 apenas un año mayor que mi media hermana Iyalí.

89 y 98, las últimas dos cifras son cabalísticas: son un anagrama numérico. Dos dedicatorias y dos epígrafes entre todos los poemas. Sólo unos cuantos presentaron más muestras de su obra, dos poemas de los tres que pedía la convocatoria; algunos las segmentaron, otros fueron contundentes. Ningún poema extenso, quizás por el espacio. Setenta páginas funcionales, algunas ocho por formalidad.

 

VIII:

Generalidades:

Curioso que (no todos) los del DF reivindiquen el “aquí” y lo comparen con otros sitios. Curioso que un tema preponderante sea la presencia del agua, independientemente de la zona, curioso también que aparezca en múltiples ocasiones la soledad, la ausencia. También curioso que (algunos de) los autores resignifiquen al tema bíblico, lo desgarren, lo cuestionen como Jesucristo Súperestrella cuestionando al padre en la canción “Getsemaní”.

 

IX:

La ruptura convencional del verso, la ausencia de los sonetos, de las formas canónicas aunque se cole por ahí un hiato, la preponderancia del verso libre, de los versos justificados, la transgresión de la estructura, la pérdida del aliento, los cuestionamientos, la polifonía y el flujo de consciencia even if is a poem. La transformación, los artilugios retóricos y visuales, el paréntesis, las comillas, los nombres de soldados caídos, la referencia, el pastiche, la ambigüedad, lo cosmopolita, el espanglish, lo regional, lo cotidiano, los animales, el absurdo, el sinsentido, la calma, la tempestad, dualidades, el sol, el erotismo, la denuncia, la muerte, el hambre, la escatología. Todo, todo cabe en este mundo, en este bar parricida, en este bacanal del lenguaje. Todo cabe.

X:

Los fragmentos hablan:

“habría que pensar/ que el huevo/ se fue quedando/ quieto/ poco a/poquito.” (Alzati p.15) “Juro que no ha terminado. El lamento llegó / Ciudad, es tu hora” (Alarcón p. 19) “No cabe duda / de que en el mundo/ hay muchos perros/ como este/ que embalsaman / de amor y candor / su natural o inventada / necesidad/ de preservar la especie” (Angulo p.22)  “Una flecha en el silbido. / Un sueño diurno. / Un todo repetido.” (Baca p.23) “Y que todos hablen de tus ojos y de mi reflejo enamorado / en ellos.” (Cano p.25) “Duele la oscuridad iluminada / por trompetas y flautas/ esas que liberan inquietudes e ilusiones.”  (Córdova p.27) “Su cuerpo no es pan ni me alimenta: / es pellejo, es pelo, son golpes / secos en el cuerpo de una niña.”  (del Collado p.29) “mmmhhhhhhhh Dostoyevsky tenía razón/ háblame soy demasiado joven me duele* me duele me traigan al perro sí sí sí la vida / nunca más sí…” (Franco p. 33) “Fumar tu boca. Aspirarte. Ingerirte. Inyectarte. ” (Gómez p. 34) “Amanecen tus manos, las tumbas se refrescan en tus fuentes: cedros que dragan sombra…” ( Jasso p.35)  “Del departamento quedó el piso y del piso un rincón: hay cámaras los perros tienen cámaras.” ( Jiménez p. 37) “Escribir es estar lejos/ intentar regresarles a las cosas el pedazo del alma que han/ perdido / acortar la distancia entre mi cuerpo y otro cuerpo / ya sin vida…”  (D. Lara p.40) ” ´Perdió control del vehículo, chocó con parte trasera de otro auto-movil, y el tubo de escape se le enterró en la rodilla, expandiéndole así toda la rótula.´” (Martínez p.42) “Un relámpago parte dos cerros / se multiplican / mientras su rostro se dibuja/ al filo de la noche / como sobre una espada / con manos de azufre…” (Medellín p. 43) “El mar de Aral nació en pleno claro / su sal curaba edades.” (Mendoza p. 45) “Nací el 24 de junio de mil novecientos violeta. Nací en una pradera de tuercas y filósofos llorando rocas y esquirlas y teorías astrogramaticales encima de una rosa.” ( Meza p.47) “tu cuerpo es diferente / mi lengua se adapta a tus contornos / y no reconozco en ti los otros cuerpos…” (Muriel p.49)  “Una palabra, tu palabra, nuestra palabra,/ somos una lágrima de piedra ante el rostro de esmeralda.” ( Nungaray p.51) “No vayas hacia la luz dicen es lo razonable, por qué esto no es África por qué es Etiopía y Hailie Salasie I nos mira.” ( Paniagua p.52)  “Tórnate, Poderdante, al faltarnos, / Música que liberta se vuelva/ Ímpetu que consiga guïarnos/ Plácidos, y feliz nos envuelva.” (Pérez de Ita p. 53) “como el arte basural de un tal kurt schwitters/ como se revelan los deseos más íntimos/ sí de íntimo como será saltar sobre tu ombligo mi cordón/ umbilical…”  (Piceño p.54)  “En el velorio del abuelo/ un tío, ya borracho, empieza a cantar/ los corridos que, en vida/ se mezclaban con el ruido/ de la mecedora…” (Ramírez p.57) “Las cicatrices se secan rápido si les añades música,/ me encuentro en este lugar de “virtuosos”/ donde la risa de los jóvenes no durará lo que los planetas/ ni la oscuridad dejará salir de sus bocas cuando se / conviertan en ogros,…” (Ramos p.59) “Querías que el fuego nuevo diera otra piel, que Dios se avergonzara y te negara, que la paz llegara. Pero el amor divino es inclemente. Siempre estás despierto y agotado.” (Retana p. 60)  “Y sin pretenderlo/ escuchamos/ viejas canciones sagradas/ de sus muchachos-bomba.” (Rdz. Mega p. 62) “Las moscas duermen/ adheridas a una brizna de hierba./ Ni el viento las tumba/ ni el llanto las despega.” (Salguero p.64)  “Di treinta monedas de plata esta mañana,por Jesús.” (Santiago p. 66) “It´s fucking chrismas y sus ojos/ no tenían más resquicios para la espera.” (Segura p.67) “yo soy carne,/ y tus pestañas la certeza/ de que existe la luz” (Velarde p.69) “Mil horas/ le bastan al corazón en leernos como puntos equidistantes/ al borde de la hoguera. ” (Zermeño p.70)

 

XI:

Trasciendan, poetas. No dejen que el monopolio del libro acapare sus versos. Espero que acudan a la convocatoria del Frente Poético.

Frente poético

XII:

Indudablemente estos poetas, contemporáneos, jóvenes, buscadores de nuevos textos, de nuevas historias, darán de qué hablar de un tiempo en adelante. Armando González Torres expone: En estos poetas parricidas hay ímpetu, matizado por la malicia literaria: hay subversión y ánimo de ruptura, pero también un precoz dominio del oficio.

Habrá que leerlos, leerse entre sí, conocerse; independiente o no de que acepten esa cruz de ceniza en su frente, ese atributo parricida, independientemente de que quieran o no la etiqueta y quieran o no expresarse. Sus textos los defienden, sus textos son ellos más que ser ustedes. Jóvenes, serán parricidas y quizás, como a Layo, quizás pronto vengan nuevas generaciones, poetas de nuevo siglo.

A la antología nada le sobra pero mucho le falta… uno o dos poemas no los representarán siempre, y por eso, ustedes, parricidas, deberán seguir buscando nuevos espacios y formas, nuevos encuentros. Han sido congregados, estarán condenados entonces a aprender a ir de la mano; condición más bien fraticida que nos ha caracterizado desde que nacimos, desde que comenzamos a escribir en blogs y mandar a revistas. Vayan de la mano, muchachas y muchachos. Éste es el primer intento de muchos, de lograr descubrir un estándar en nosotros los grandes cúmulos de poetas suspendidos entre el siglo, huérfanos por abandono o muerte, escarbando en nuestros orígenes y sólo así, hallar la fórmula precisa para transgredirnos.

 

 

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Varios Autores. Poetas parricidas (generación entre siglos). (2014) México: Cuadrivio. 78.

Jurado de la convocatoria: Luigi Amara, María Baranda, Armando González Torres, Armando Oviedo.

Disponible en el Fondo de Cultura Económica del Distrito Federal. Precio de venta $140.

Cuadrivio Ediciones

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