Cuatro poemas medio-minuto – Míkel F. Deltoya

1

A Paloma Ruiz

 

La muchacha se acerca. Vuelvo a soñar con el río, con los caracolitos y la frescura.”
Jesús Gardea

I: Límites

 

Llego al fin del estado,
del río que divide.
El río del “ríe”;
justo así,
imperativo:
Ríe (ya no es bravo,
ya sonríe).
Porque es mejor un oficio de reír
que un doctorado de llorar.

 

II: Línea que separa los carriles 

No hace tanto frío en septiembre,
ni llueve demasiado.
Pero una gota,
o un copo de nieve
bastan para embarrar una línea continua
que intersecte cada sitio
que has pisado
desde el día
que viniste al mundo.

 

III: Delicia (s) 

Acostumbrados a recorrer la ciudad,
un par de pajaritos
comen gajos de nube.
Este jardín- ciudad tiene mucha simetría
(No te ofendas, Bosco),
es el único lugar del planeta
donde las aves vuelan
según el número de Fibonacci.

 

IV: Lemniscata 

El tiempo es una paleta
y sus colores nos han plasmado
como se les ha pegado la gana,
pero la pintora (la vida)
no suelta el pincel.
Alguna vez nos dejamos de hablar,
otro día fuiste espada
y yo grillete;
mañana seremos polvo,
¿te reflejarás en mi recuerdo
aunque ninguno de los dos exista más?
Seremos ocho-acostado,
nuestra ceniza ayudará
a construir un buen pigmento
y por si acaso al caballete
se le antoja…
tendremos pronosticado un reencuentro.

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