Otras del tío Lolo

Las cotidianas

Ricardo León García

El gran dilema fue básicamente cómo expresar nuestro hartazgo e inconformidad. Votar por el menos peor o por el que al menos parece que sabe leer. Anular el voto o abstenerse. Por lo visto, cualquiera que haya sido nuestra decisión fue solamente hacer el caldo gordo a quienes se sirven con la cuchara grande en la política partidista.

Alrededor de todo este ejercicio de simulación democrática, la sociedad se queda con ganancias importantes que deben ser valoradas en su justa dimensión. Lo injusto sería no reconocer a quienes han sacrificado todo por el engrandecimiento de la patria. Así que además de un aplauso, veremos quién se mocha con una feriecilla para mandar hacer unas placas de reconocimiento y se puedan colgar junto a diplomas, títulos, fotos de alguna peda memorable en tugurio de luxe y el zapatito bronceado de su hija.

Miles de mexicanos no se sentirán…

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