Textos creativos

Trivium Fronterizo – Míkel F. Deltoya

triviumMíkel F. Deltoya – Trivium Fronterizo (Descarga)

Aquí mi pequeño librito de cuentos. Comentario liminar de Berenice Zavala Salazar. Editado por Chimichurri Eds., en Querétaro. Tres cuentos y un bonus track.

En Juaritos literario, un comentario respecto a uno de los cuentos acá: Chamizal: mil días de campo y uno que otro fantasma.

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Querétaro blues – Míkel F. Deltoya

Querétaro blues

I

De hoy, en un año,
te vas a casar.
Yo no veré tu rostro,
ni los encajes,
sólo tu mano y su mano
entrelazadas.

II

Tubulares de nubes
arremedarán los cielos,
el cántico del cerro
a las callejas obligará a regurgitar.

Nuestros fantasmas
sentados en esa banca
serán inmunes al paso del tiempo
pues de hoy, en un año,
te vas a casar.

 

III

Lágrimas de tamarindo
brotarán desde tus ojos,
y luego los invasores
pudrirán el tejabán…

paredes enyesadas,
casas nuevas extendiéndose a lo largo de la periferia,
ciudades que se unen a ciudades que se unen a pueblos olvidados.

Callemos un momento,

¡shhh!

guardemos luto
mientras la mancha urbana
arrasa terrenos vírgenes
para que tú te salves de la peste.

¿cuántas aldeas deberán perecer
ante el súbito dedo de Dios
para que tú seas salva?
Dime, cuéntame, revélame.

 

IV

Y no lo sé,
pero me imagino que en tu boda
cargarás un velo barroco;
tendrá apéndices de luz,
centellas, telas preciosas de medio oriente.

Usarás un dije de oro,
prenda que guardarás junto con tus más sagradas
reliquias. Usarás el vestido de tu madre, o tu abuela,
da lo mismo,

y una vez que Dios vincule;
ni el hombre,
ni el desertor,
ni el desierto,
impedirán su beso fulminante sobre mi tórax.

Te unirás con Dios y con él
de la manera correcta,
y sonarán trompetas,
no sé qué música,
pero ni blues, ni sax,
y apenas en fragmentos de un segundo
olvidarás la vida que nos quitamos.
Temerás la noche en que entregues tu cuerpo,
aunque Dios dijo que no temieras,
sudarás frío…

Ay, ojalá la rabia que él tiene en la suela de su zapato
nunca entre a tu morada.

V

Y no veré tu rostro,
lo dije,
ni el de él.
En cambio sí veré dos borrones,
y en la cuenca de sus ojos
estática de un televisor.

 

VI

Nuestro Dios no es el mismo
¡Jamás!
Ni bondadoso, ni ameno,
ni dicha, ni plenitud, ni omnipotencia;
siempre  vivimos en dualidad, en falsa dicha,
en una constante pugna del bien y el silencio.

El Dios, mío, no definirá nada,
ni lo escribirá, no le interesa, ni quiere.
Sus señales habrán sido espejismos, pruebas,
aliento del muerto en un espejo,
su mejor experimento social.

La culpa de la omisión, la garganta, los ojos pálidos.

Yo estaré contento, tú no.
Tú resucitarás, yo no.

 

Hoja de papel / El ausente – Míkel F. Deltoya

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Hoja de papel  (2010)

Quisiera ser un punto y aparte,
dar final a una idea y apartar el amarte,

Ser una coma profunda y bien situada,
para dar pausa a tus días y detener tu mirada,

quiero que seas mis acentos,
para que en cada palabra, entones mis sentimientos.

Caminar los dos en letras,
en mundos sentirnos vivos,
Y dejar nuestras palabras
entre puntos suspensivos.

Quiero que seas mis poemas
y quiero ser tu escritor
que te adentres en mis venas,
que transcribas mi dolor.

Deseo mis versos te pongan eufórica,
que seas mis letras y su piel.
Vivir los dos en la retórica
que seas mi hoja de papel.

Quiero que estemos juntos,
juntos por siempre tú y yo
como Jean Paul Sartre
y Simone de Beauvoir

Que en nuestra historia no exista
nunca ni el bien ni el mal,
que la palabra resista
que no haya punto final

El ausente (hoja de papel II)  (2012)

 “Estoy más cómodo en tu cuerpo que en el mío.”
José Eugenio Sánchez

Punto, coma, comámonos.
Prosa, roza, rocémonos;
mi guión, tu paréntesis,
Mi hallazgo baldío,
tu génesis denso,
…nuestro desvarío.

Beso, verso, besémonos.
Me corro, me corriges: corrijámonos.
Te ensayo, me soslayas: subrayémonos

Eres libro, abro el lomo… ¡te tomo!
ya no escucho, recito: ah, que te necesito.
Mujer, no te encuentro, no he de hallarte más que en verba;
Eterno plenilunio de palabras que el intelecto acerva.

Mi refugio parrafal, mi cenit, mi serpentina,
mujer de letra y hueso, de carne y verso, de tilde en ruina.

Tu corazón en mi ausencia es grave,
Mi recuerdo se agudiza…
vuelve a mí, mujer-prosa… sinalefa y sin prisa.

 

(Este texto se terminó de imprimir
un día sábado cualquiera,
en tu espalda)

CINCO CADÁVERES EXQUISITOS

 

Los siguientes textos fueron elaborados de manera colectiva por los poco menos de 150 alumnos de la materia de Literatura que tuve este semestre en la Preparatoria 3 UANL. La instrucción fue redactar -sin saber lo que escribían los demás- un verso, fragmento, pensamiento, o lo que fuera que quisieran escribir alrededor de dos temáticas: amor/desamor o vida/muerte. En sus redacciones hallamos recortes de canciones de distintos géneros que les gustan, uno que otro pastiche, alguna apropiación y sobre todo, alumnos que entre la voz del anonimato nos entregaron un poema colectivo donde expresaron su pensar. He aquí sus textos:

 

MORITURI TE SALUTANT  (ALUMNOS DEL GRUPO 309)

La belleza y la muerte son dos cosas profundas
La muerte llega cuando la vida se acaba.
El amor dura y todo es color rosa, acaba y todo es color muerte,
la muerte llega cuando ya has vivido demasiado.
Desde tu partida yo no me siento con vida porque perdí al ángel que en las noches a mí me cuida.
Arrancaste mi corazón como un trozo de papel.
Llueve cuando ella llora, el sol sale cuando ella sonríe, pero el fuego sigue estando.
En la vida la corriente te lleva hacia la muerte,
la vida que llevo me conduce al infierno.
Por qué se fue, por qué murió, por qué el señor me la quitó…
Por qué se fue, por qué murió, por qué el señor me la quitó…
Soy vida y soy muerte, huye que te coge la muerte.
La muerte es tan bella que nadie ha regresado de ella.
Ojalá que te mueras, que todo tu mundo se vaya al infierno.
A tu lado camino sin tocar el suelo
La pelona no perdona,
nadie escapa de la pelona.

Quiero pertenecer a la nada, cada suspiro me vaciaba más, temblar de frío, abrigarme un poco más. Quise volver a ser quien era cada momento que pasaba y soñaba. No había porqué; el ala rompiendo – y sonaba cada vez menos, y justo cuando todo estaba quieto más se convierte en más, cojo aire y camino nuevo.
No hay mejor muestra de cariño que quien da la vida por sus amigos.
Voy por todo y si yo no estoy aquí para caer, pero pa´ lo que vale la pena es que estoy listo para jugar el resto de mi vida.
Para mí la vida es un juego, y la muerte una ganancia.
Eres eso que me mata y me mantiene viva.
A Dios rogando y con los guantes dando.

 

 

EFECTOS Y SÍNTOMAS DEL AMOR  (ALUMNOS DEL GRUPO 310)

Alguna vez caeremos tontos por alguien.
Creo que nadie se merece esa sensación de duda, por saber si le quieren o ya no.
A ti sólo te alcanzó para quererme cuando yo te amaba y lo que pensé que era nuestro sólo fue mío.
Hace varios meses que el invierno terminó, pero los días siguen siendo cortos, como tu cabellera el día que te conocí.
Más allá de la percepción humana encontré algo que me dejó completamente ciego, lo llaman amor pero no creo que sea eso.
¿Qué sabes tú? inocente y distraída, que juegas a ser grande, me miras y me retas, llegas a la conclusión de que el amor no es para todos.
Si tú eres luna, quisiera ser el sol
para hacer u eclipse completo de amor.
Anduve en Francia, anduve en Perú
tuve mil novios
pero ninguno como tú.
Todo el mundo viene con cicatrices, pero puedes amarlos igual.
Te dije que no era perfecto, me dijiste lo mismo.
Sólo espero un rayo de luna, que ilumine nuestro amor.
El amor no es aquello que queremos sentir, sino lo que sin querer sentimos.
Yo no sé si te quiero, sólo sé que sin ti no vivo,
si nunca va a amanecer
espero que estés tú para poder fundir en uno estos dos espíritus.
Es algo que no se explica… sólo se siente, se vive
por una sonrisa un mundo / por una mirada un cielo/ por un beso yo no sé / qué te diera por un beso.
No sé si eres el amor de mi vida, pero sé que eres la persona de mis momentos felices.
Más bello parecéis que aquel que os mira.

Tu sonrisa se convierte en risa, y hace que me moje como la brisa.

Me duele
no puedo dejar de verte
no puedo dejar de amarte
pero lo que más me hiere
es no poder dejar de perderte

A veces te miro y a veces no, para siempre estás en mi corazón.

Amar duele, pero es un dolor adictivo que te asesina el alma lentamente, pero que en un segundo vuelve a renacer.
Duermo poco, sueño mucho.
Cuando te veo parezco parabrisas, detrás de un lado a otro y todo por tu sonrisa.

¿Qué es el amor?

 

HÍPERMUERTE (ALUMNOS DEL GRUPO 311)

Nunca se sabe cuándo va a llegar, sin avisar así que hay que disfrutar
Tarde o temprano, la muerte llegará y nos llevará.
Si te toca te toca, la muerte no perdona : P
La muerte te llega cuando tú menos lo esperas.
Cada instante de la vida es un paso hacia la muerte.
No le temas tanto a la muerte, sino a una vida inadecuada.
“Dormimos y despertamos, cumplimos lo que soñamos, a la vida venimos y de la vida nos vamos”
La muerte es una vida vivida, la vida es una muerte que viene…
la muerte no es más que un cambio de visión.
“No se muere quien se va, sólo se muere el que se olvida, al fin y al cabo la muerte va tan segura de ganar, y de ventaja te da una vida”
En esta vida lo único seguro es la muerte…
Todos nacimos para morir
Tú peor enemigo es la muerte
Nadie se salva de la muerte
Nací, crecí y moriré solo
Un buen día para morir…
La belleza y la muerte son dos cosas profundas,
vive la vida, tiempo después de la muerte hay mucho.
La muerte suele llegar inesperadamente cuando menos la quieres…
Aquella que nos toca cuando pagamos todos nuestros errores.

 

 

NOCTURNO DESASOSIEGO (ALUMNOS DEL GRUPO 312)

La clave de la felicidad es el amor.
Sin el amor en la vida, se puede llegar a la muerte…
amar es una forma discreta de morir
En la guerra y en el amor todo se vale.

Yo vi la luz entre las sombras más oscuras, yo vi la muerte y la besé, viajé por el mundo y yo regresé…
Cuando pienso en ti & en lo que perdí, quisiera evitar haberme permitido amarte… para perderte.
Cuando pierdes al amor de tu vida, no importa si tienes 15, 39, u 80 años. Eso dolerá por el resto de tu vida. El corazón nunca se salvará de tener una cicatriz.
“Todo el mundo debería tener un amor verdadero y debería durar como mínimo toda la vida”
Antes de pensar en alguien, pienso en ti… incluso primero antes que en mí…
el amor es una magia, una simple fantasía.
El amor es lo más bonito de la vida…
fui el primero, corazón, en darte un beso
Es tan fácil para ti decir adiós, nunca mencionar un perdón.
El amor es como el sol, brilla, como su corazón,
lo que se acaba da comienzo a algo nuevo…
lo que se repite corre el riesgo de volverse vicio.
“Encuentra a alguien que ame más tu alma que tu cuerpo”
No hay camino difícil cuando estamos juntos tú y yo.
La pareja perfecta no es aquella que no tiene problemas, sino la que los supera juntos.
A veces ya no sé qué hacer contigo, pero tampoco sé qué hacer sin ti.
Dame una buena razón para vivir en tu corazón, que late mis sonrisas.

 

 

OH, DESEO (ALUMNOS DEL GRUPO 313)

El amor se siente como cuando comes tu comida favorita,
cuando te pierdes en la cárcel de su mirada,
no se mide en géneros, el amor está en el brillo de su mirada,
como un sueño del que ya no quieres despertar y una fantasía que no quieres dejar, así es el amor,
con los pies en la tierra y mi corazón en tus manos.
Tantas veces te soñé, pero cuando desperté me decepcioné…
El tiempo no cura nada, por más que recuerdo tu mirada, sigo llorando, por tus palabras, pues de amarte ya estoy cansada.
Te esperé tanto tiempo que ya no sé si te quiero
Cuando llegaste pude ver tus ojos brillar
Yo soy la vida que ya tengo, tú eres la vida que me falta
Te volveré a ver para recordar que te amé con toda el alma
Unos quieren usarte, otros ser usados
Al final del día cada quién se mata a su manera,
hemos olvidado que para amar de verdad es aceptar a la flor con todo y con espinas.
Me prometiste que en las buenas y en las malas me darías tu calor.
Pero es tan corto el amor y tan largo el olvido
El cielo es un vacío, comparado con mi corazón al saber que te has ido…
Echarle agua a la botella de shampoo vacía es como volver con tu ex, puede funcionar pero nunca va a volver a ser igual : P
Tu amor solo me ha traído lágrimas.
El amor es tu mejor compañía, junto con la alegría forman parte de tu vida.
Mi vida es bella, pero sin “b”
Y aunque no éramos nada, fuimos poesía de vez en cuándo ♥
Te amo porque sí, y no a causa de…
es tan lindo saber que usted existe
Te soy fiel sin conocerte, cariño…

Esto del romanticismo a mí no se me da.

El aeropuerto está en carretera federal- Míkel F. Deltoya

El aeropuerto está en carretera federal

“well, I’m so lonely, baby
I´ll so lonely, I could die”
 Heartbreak hotel, sung by Elvis Presley

I.- Génesis

Tenía diecinueve, se llamaba Oyuki, por una tía, quien a su vez se llamaba así por una telenovela. Desertó casi al segundo año en artes escénicas (aunque actuaba bien). Empezó a trabajar no por necesidad, sino por aburrimiento, en un museo y fue escalando; primero fue edecán, luego recepción, luego guía. Soñaba con terminar en la gerencia. Era un poco cleptómana, con suvenires del museo, sobre todo. Cosas inocentes, cosas que nadie echaría de menos: una pluma, un libro, un cheque, la ubicuidad, el desierto, o el pasado.

Se llamaba Oyuki, pero para mí era “La Rabdomante”. Rara vez salía, rara vez iba a cotorreos. Oyuki. Piel caliza, aperlada, más ámbar y más trigo que cualquiera de su familia. Cabello negro que se pintó rojo y terminó envinado. Delgada con zonas blandas; Oyuki, apréndetelo bien; aunque su nombre haga que la lengua emprenda un aplanado de viento al borde del paladar; O-yu-ki, ella era para mí la Rabdomante, así, completo… apréndetelo, yo nunca lo pude olvidar.

Yo tengo veintiocho, soy un percusionista. Fracasado. Nacido en la Guayulera, allá en Saltiyork. Había llegado a Mmmterrey desde hacía un tiempo, según yo para tramitar la visa que nunca me dieron.

Estudié crítica y teoría del arte, cosas que jamás ejercí. Iba por las arterias principales con mi ropa mal planchada, la suela de mi zapato queriéndole dar mordiscos a la banqueta. Un caos, para variar.

Había tenido, aunque panza chelera y lunares de calvicie en la mollera, cantidad de novias y amantes. “Sélf cónfidens, bro”, le decía a mi compa Lalo, “Sélf cónfidens y saber bailar, con eso la libras”.

A las doce a eme, yo estaba como idiota con los lentes de sol puestos, ahí en el bar, pisteando dos equis en el Shack Mall. Nido posmo.

Había tenido cantidad de novias y amantes, muchas de ellas amor de una noche, personas de las que me olvidaba al día siguiente, personas a las que odiaba luego de un tiempo, pero a ninguna había amado de la forma ingenua, retorcida, fugaz, trascendente, única, como la amé a ella. Siempre resulté ser medio egoísta. No hablaba con mi familia desde hacía años ni aspiraba a volver a verlos. Era de las personas que olvidaban el nombre de la persona con quien dormía. Ganaba poco trabajando de mesero y eso poco me lo gastaba sólo en mí.

Ni el más potente desodorante en lata, ni la más exclusiva colonia me quitaban ese olor a tabaco y sudor. Antes de la Rabdomante, era una persona tóxica.

Estaba solo, nena, tan solo, que pude haber muerto.

II.- De nosotros, ni hablar

En Mmmterrey laberíntico todo puede suceder. Es como si estuviéramos de alguna manera más allá de lo físico, encerrados, amurallados entre cerros. Por eso es muy importante subrayar la foto en la que salimos bailando la Rabdomante y yo. Esto lo cuenta (y me ataco de risa por cómo lo hace) Lalo. La foto nos la tomó una amiga de él:

“Fig.1.- Bar de Morelos; parranda improvisada; lunes, 20:00; sabemos que Oyuki, a quien Catafito apoda “La Rabdomante”, minutos antes de esa foto, estaba sentada en la barra con los brazos de un monigote (que no era Catafito) alrededor de su hombro. Catafito estaba tomando una aborigen y fumando como chacuaco, agarrando cotorreo con otros compas en la mesa del frente. Nadie sabe cómo terminaron los dos en la pista, bailando techno-comercial-farruko (raro en Catafito, que nunca baila). Se miran muy sonrientes los dos, agarrados de la mano. Alguien pregunta “¿son novios?”, la fotografía misma pregunta ´¿son novios?´, ninguno de los dos responde. Si esa noche Oyuki no duerme con Catafito, él se irá al hotel Heartbreak, a huevo.”

¿Por qué es importante subrayar la foto? Porque esa fue la primera vez que salimos, la primera noche que empezamos a platicar. Esta foto es importante, pero no la tengo, sólo la vi una vez en un álbum virtual del face de la amiga de Lalo.

En el museo donde jalaba Oyuki había una exposición con objetos —originales y avalados por notario— de Bob Dylan, un par de fotos, una corbata (¿usa corbatas?), algunos discos autografiados. Vaya, pareciera que lo daban por muerto, porque una exposición de objetos de una persona presupone que ésta ya está muerta ¿no?, pero sólo los entendidos iban y valoraban las piezas. Ya te imaginarás el tipo de banda que asistió; puro rockerillo. Proyectaron una peli (nomás porque Dylan era banda sonora) que se acabó como a las siete y cacho, luego la Fuenteovejuna sugirió irse a pistear, aunque fuera lunes. La Rabdomante era amiga de un amigo de un compa de un primo de Lalo; me conocía de vista, le inspiraba confianza. Si me veía por la calle me sonreía y yo le sonreía. Esa noche, justo cuando ya todos nos dirigíamos al bar, ella me agarró fuerte de la muñeca: “yo te sigo”— dijo— “a donde vayas”— creí escuchar.

Fue mágico, neta, mágico. En ese instante, algo en medio de este corpulento monumento norestense, latió, germinó, algo así.

 

III.- Rándom tóugs abaud la Rabdomante

Tengo un trip bien denso con aquello de la Rabdomante. La fui queriendo poco a poco y decir que por ella limpié mi departamento ya es decir suficiente. Limpiarlo a fondo, desempolvar la alfombra, doblar la ropa, acomodar los trastes. La primera noche que estuvimos juntos le puse de apodo “la Rabdomante” por su eficaz don de hallar tesoros y vida en sitios inhóspitos, como en mi cuerpo mismo. La palabra la había escuchado en un documental o algo así en la tele, era una palabra similar a “rimbombante”, a ella nunca le molestó que le dijera así, enterito, completito: eres mi Rabdomante.

Con ninguna otra persona me sentí tan importante y a ninguna otra quise proteger como a ella. Verla dormida, rayando al ronquido, ver su flequillo imperfecto. Mirar sus pequeños senos esparcidos en el campo de batalla. Me quedaba un largo tiempo viéndola y no podía dormir. Temblaba por la sola posibilidad de perderla, indudablemente ella había conseguido sacar lo mejor de mí. Compartíamos un six de Tecate, un sax de una vieja compilación que compré en remate allá en Micsóp & sex, luego ella se quedaba dormida y yo me quedaba viéndola hasta que amanecía y abrían la tiendita y le compraba un yogur.

Cuando regresaba, ella se estaba metiendo a bañar, salía desnuda, me propinaba un beso escueto, se vestía con el cabello aún mojado, la encaminaba a la esquina donde pasaba el único camión que entraba a la colonia, y se iba. Yo regresaba a casa exhausto… en dos ocasiones, el colchón aún poseía su humedad, el colchón aún poesía… su humedad. No es un typo, lo juro.

 

IV.- Las noches

La Rabdomante no era mía, creo que jamás lo fue, ni siquiera las noches que compartió conmigo. En una de esas dejó su vestido dentro de una bolsa negra, lo lavé y le puse suavizante, no lo volvió a recoger. Hasta la fecha pienso que lo hizo a modo de bandera: una forma extraña de marcar territorio y abandonarlo, dejando la incertidumbre y posibilidad, a la vez, de volver un día y reclamar lo suyo. Le ha fallado, porque su misteriosa desaparición de mi vida dejó un vacío tremendo. He intentado seguirle la pista, preguntar a todos los posibles conocidos en común su domicilio, algún teléfono de casa, respuesta sobre su paradero, nadie me ha podido responder. No me he cansado de marcar a su celular, pero está infinitamente apagado ¿se lo habrán robado? ¿lo habrá arrojado desde el puente amarillo hacia el río con todas sus fuerzas? ¿lo habrá apagado voluntariamente?

La Rabdomante vino conmigo una noche a los bares más malamuerte de Mmmterrey. Como no había (ni parecía haber) formalidad entre nosotros, me limitaba a picharle una guama y la veía recorrer el sitio como un cachorro adoptado corriendo libre en el enorme patio de una familia de animalistas privilegiados en San Pete. La única condición que le di es que conociese y se enamorase de quien fuese, venía conmigo, así, tal cual, y que no abandonaría el sitio con otra persona que no fuera yo; al principio me pareció retorcida la propuesta que yo mismo articulé, a ella le molestó y en dos o más ocasiones creo que me odió a más no poder; una noche nos corrieron del sitio y un barbón se la quería llevar, estaba borrachísima pero yo le dije que venía conmigo (en mi vida creí decir eso de una persona, aceptar que me importaba tanto como para pelearme en medio de la calle con un malandro de mi calaña con tal de no dejarla entrar a la cueva del león).

Y aunque se entregase bucalmente a otros fachosos, incluso mujeres, el taxi y la noche lo compartía conmigo. Supe que me había enamorado cuando lavé las sábanas y trapeé el suelo (no recordaba el color original del azulejo). Y en esa etapa de compromiso, no sé si real, la Rabdomante hizo que brotaran ríos entre mi yo agrietado.

Esa semana en que salimos, Lalo se fue a Saint Louis, así que yo me pasé los cotorreos solo, acabándome una cajetilla de rojos sobre un balde mientras la Rabdomante se sentaba en la mesa de al lado, junto con un titán y una chava con rostro perruno.

Una vez, falta de pretendientes o colegas que le comprasen la segunda ronda, quizás, se acercó a mí, me dejó acariciarle la pierna que presumía haberse depilado exquisitamente. Esa noche fue significativa, me confesó su soledad, sus problemas con el fisco y las sospechas de los auditores; me confesó también su deseo de viajar a las playas del oeste y perderse en sus arenas, me comentó que creía —ferviente y devotamente— en la nada, y que no tenía aspiración alguna en su vida… yo sabía que estaba mintiendo, así como sabía que no usaba ropa interior. Nos quedamos viendo las estrellas. La Rabdomante conocía todas las constelaciones y me decía, ojos brillosos, que se iba a tatuar el cinturón de Orión en la espalda, yo no sabía mucho de líneas en el firmamento, pero no tuve cara para decirle que en su espalda tres lunares ya conformaban esa empresa y que ese tatuaje sería redundancia en su máxima expresión. Tampoco pude decirle que en su espalda había miles de constelaciones, ni pude decirle que en verdad la amaba, no desear, la amaba.

La Rabdomante no consumía carne, sólo sus derivados; su platillo favorito era unas cosas llamadas ´falafel´, de ahí mi comprensión de la mística que rodeaba a esa mujer. En las veces que salimos, contrastaban mis filetes con sus hierbas finas. Mi taco pirata y su papa asada. Quesadillas, corazón, versus arrachera.

Fue en la última noche que hablé con ella cuando intuí una separación inminente. Tenía dos días sin reportarse y como no nos pusimos de acuerdo, no salí. Marqué extrañado a su cel y nadie contestaba. Una amiga en común, con una sonrisa me proporcionó su número de casa, digité los números, suspiré, sonó la línea y luego respondió, no sé si su madre o su hermana;

—¿Está Oyuki?
—Sí… ¿quién la busca?
—Andrés, Andrés Catafito.

La mujer al otro lado del teléfono titubeó, luego dijo en voz baja “teléfono”, y volví a escuchar la voz de la Rabdomante. Sollozaba, le pregunté si estaba bien (qué pendejo, claro que no estaba bien), y me dijo que la vida era complicada y que entendió que jamás sería actriz. Demasiado ambiguo, incluso abstracto, para mí, que me había limitado a responderle: nena, tú puedes ser lo que quieras ser.

Comenzó a reír más por costumbre que por buen humor o quizás pensaba que yo era un imbécil, o quizás estaba extrañada de que sonó su celular en un buen o mal momento. Le pregunté si la vería, me dijo que sí, que mañana me hablaría, entonces creo que la otra mujer entró al cuarto porque le dijo muy fuerte “¡Ya…!” seguido de un “me tengo que ir, Catafito, mañana te hablo.” y luego colgó.
Qué mal plan.

V.- Rabdomancia

Van casi tres meses en que dejé de hablar con ella. Y tres meses menos un día en que escribí esta especie de diario (que releo, es un asco). De sobra tengo que decir que hoy retomo este capítulo, no soy escritor, soy un percusionista fracasado, pero debo decir que esta es la única manera de inmortalizarla. Me lo recomendó Lalo que ahorita anda jalando en Saint Louis, allá se quedó, pero hablamos seguido por cel.

Me dijo que uno de sus compas (Lalo es esos que conocen a todo el mundo) está buscando urgentemente a un baterista para una banda de rock industrial porque el original se fracturó los dos brazos al caerse de una moto. Me dice que en dos días comienzan una gira desde CDMX hasta Hermosiyork. Yo he comenzado un ahorradito, algunos billetes que me garantizarán unas semanas de viaje en lo que decido qué sigue en mi vida. Debo aceptar que la desaparición de la Rabdomante me ha dejado un vacío tremendo y que no hay noche en que no me acuerde de ella. Por supuesto no me habló al día siguiente, ni me ha vuelto a buscar.

Tengo muchas hipótesis que se multiplican cada día que pasan. Ya quitaron la exposición de Bob Dylan y la nueva guía no tiene experiencia ni pinta de saber ni un carajo sobre el arte, o el rock.

En algunos escenarios veo a la Rabdomante internada por haber planeado algún suicidio por empastillamiento y a su madre guardando su celular celosamente e impidiéndole volver a ver al mundo. Me la imagino contestándole mecánicamente frases vacías a su psiquiatra. Esnifando ilusiones deploradas, perdiéndose en el blanco de los muros. Hay otros escenarios menos turbios, la Rabdomante recuperándose de algo, algo incierto, montando un caballo en alguna población recóndita, vestida de blanco, alejada de todos estos aparatejos cancerígenos, una especie de retiro espiritual (aunque sea fiel y devota a la nada).

En otro escenario, la veo con un nombre falso, viviendo en Houstown: Maggie Catafito, dizque tamaulipeca, y dizque socialité, teniendo una granja-fachada, gastando la fortuna que sustrajo de su anterior empleo y dedicándose de lleno a la estafa. Quizás no ha encontrado la manera de contactarme porque ya tiene rato que perdí mi celular y el nuevo número lo tiene sólo Lalo. Tal vez no puede venir a mí porque no recuerda exactamente dónde vivo… keep dreaming, cowboy, keep dreaming.

En el mejor de los escenarios, se ha marchado a una playa del oeste y está recorriendo la zona con un traje de baño rosa; me está esperando, está buscando tesoros con una vara y ya ha encontrado tres o cuatro hasta ahora (en ese escenario vamos de la mano y nos perdemos en la playa).

 

VI.- Epílogo

Iba a tomar un taxi hasta el aeropuerto, me quería cobrar muchísimo y no estoy para lujos. Lo idóneo es que tome un camión y luego camine casi tres kilómetros, así le hacen muchos, así se la juegan. La otra es que pida aventón, igual y un alma caritativa me deja cerca de esos rumbos. Tengo suficiente dinero, pero como nunca he viajado en avión, no sé qué tengo que hacer. Aún no me decido si viajaré a la capital a suplir al compa baterista, o si me iré a la playa y caminaré a la costa esperando encontrar a la Rabdomante tomándose un daiquiri y comiéndose esa cosa extraña que se llama falafel.

De todas formas, en cuanto acabe de escribir esto, agarraré un Ruta 111 y luego caminaré chingos de pasos por un ladito de la carretera, entre hoteles lujosos y locales caros, así, sin inmutarme, viendo cómo pasan los carros en friega y aterrizan los aviones.

Si algún día llego a la terminal, si alguna vez vuelve a mi vida, espero que lea esto y que sepa que lo primero que puse en mi maleta ha sido su vestido color rosa —aún con el aroma de su cuerpo— y que si no la vuelvo a ver estaré solo, nena, tan solo, que podría morir.

Mayo, 2015.

Nocturno de la Calzada Madero – Samuel Noyola

NOCTURNO DE LA CALZADA MADERO – SAMUEL NOYOLA

a Jesús de León

Pour mon ame melée aux affaires lointaines cent
feux de villes avivés par l´aboiement des chiens…
Saint-John Perse

No le temo a los perros que me saludan
en el fondo de la noche
como niños hambrientos de luna,
con aullidos de alucinante sombra
y viento extraviado en las esquinas.
Porque mis días se han levantado
contra una ciudad enjoyada de mendigos,
circos donde la razón atraviesa aros de fuego,
pirámides con sacerdotes adorando la cifra y el puñal.
Y donde ciertas desnudeces de cantera
—imitadoras del pulso de Miguel Angel—
se alzan virtuosas de muslos y de pechos
en el centro de la plaza pública;
pero con una mueca de asombrada Medusa,
ya vuelta piedra con el destello
del espejo arrullado por el terror, transparente
como la respiración de los ciudadanos;
cuando corre un alcohol dividiendo la sangre
de otras ninfas de cintura anochecida.
Y donde los frutos de un follaje centenario
altos y eléctricos,
se debaten
como galeón anclado por un tonelaje de peste,
contra el aire podrido de fábricas y tubos oxidados;
cuando ya silba el maguey de filosa punta
—violenta ceniza desde la orilla del siglo—,
por los desiertos del norte,
helado y sonoro monzón de la sierra
hinchando la carpa de una comedia desconocida.

Y porque los pasos de la bellísima
resuenan como cascos de caballo en mi memoria,
casi trayéndose espectros de carreras tristes
y elegantes sombreros de ala tuteadora
a este bulevar, hasta aquí,
donde el resplandor de su nunca lejana y dormida
ya baja por mis hombros,
se instala como una canción
en el centro de mi pecho cerrado,
hasta el pozo de tiempo de mi corazón.
De este corazón que limita al norte con esa madre loba de dulce camada,
y al sur, un poco al poniente,
hacia los bares donde el miedo también sueña,
y la vida modorrea con la mejilla rasurada
contra el piso vomitado de la cantina,
junto a los ciegos que palpan la música y la moneda
frente a vitrolas luminosas como dentadura de calavera.
Allí donde la puta, el califa y el maricón
se deslizan orgullosos de su techo de estrellas,
como una corriente amazónica que va gastando las mesas,
el vidrio turbio de las botellas
donde respiran rumorosas abejas,
orillan la espuma de la cerveza
y levantan burbujas hasta el ojo ebrio,
que revientan con el tambor y las maracas
si dos bailarines se tallan
entre el viento dorado de una cumbia.
En el sitio donde lento enviuda el filo de los puñales,
cuando un vértigo de águila o mosca
entra en la noche…
Como el aciago brillo de aquel farol.

Y creo en los sacrificios sobre la piedra oficial,
donde la retina de los policías se contrae,
siseando madrugadora la sangre en la cuneta
al tibio encuentro con la tinta de los periódicos.

El señor de las leyes —gordo como un gusano—
se entroniza, y a su mirada ciega
responde la ciudad entera
con un silencio como de cementerio.

Un rojo de semáforos late en mis sienes.

Allá, donde se empieza a abrir el horizonte
silba un tren fantasma,
chispean fuego sus ruedas,
como incendiando un tiempo de catedrales profanadas…
No le temo a los perros que me saludan en el fondo de la noche.

Monterrey, 1983

 (Publicado en el suplemento Aquí vamos; Texto extraído de la Antología de la poesía nuevoleonesa, de Eligio Coronado, 1994. 464-467)

Le-Badoo-ra – Míkel F. Deltoya

Le-Badoo-ra

A Bruno

“A través de las celosías de la casa
Lo gris duerme su rapacidad vela
Modo infinito en infinita parodia”

Rodolfo Hinostroza

Decora la carátula
de la glándula cálida
con tu ábaco táctil.

El código Hammurabi
se transfigura en un
magacín de chismes:

Ochocientas celdas;
babilónicos mensajes
un batallón desencriptan

(de polifónicos tonos
y monofónicos tonos)

tu horóscopo recibe
por . 6 centavos
de pesos nuevos.

Pidámosle un consejo
a la vidente con
AMOR + tu signo
+ los dieciséis dígitos
de tu tarjeta de crédito.

Desliza tu esperanza
y abre el vértice
centípeto hacia la
empresa ambiciosa
de poseer
por infrarrojo
todos los nombres del mundo.

Conoce la fama
y el match y el orgasmo
y el atávico origen
de tu nuevo modelo
antes de que te lo quiten.

Aprovecha el manifiesto
del protocolo terrícola
pues pulvis eres
y en pulverem reverteris
tarde que temprano.

 

 

Ni´ wiré – Míkel F. Deltoya

Imagen -

Imagen -“Personaje viendo porno un mediodía” Geroca

Ni´wiré*

Ponerle contra a tu texto
para que parezca bueno
ponerle el pre a tu texto,
quitarle el sin al siniestro,
ponerte en cuatro
para que el buitre de la desolación
y la color-de-rosa
vida empresarial-fractal
te desgarren en un martillazo
el estómago
y trituren
las pocas ansias que te comiste.

Caballito de mar
ahogado en alcohol
-melancólico-
por abortar a tu estirpe
Jaimes Freyre & H. L Farabeuf
cercenando tu pede,
depositándolo en etanol
desfigurándolo hasta dejar
one verse libre.

Amper-sand

¿Cuando amanezca
te habrás esnifado
la partícula de Dios?

Alguien puso un espejo
sobre tu lecho
(y videocámaras ocultas):
Onán ansía que tu índice y medio
se embarren de tu proceso creativo.
Livestream, Gold membership…
Deja que tus poetextos desvirgados por el rechazo
sean extraditados a la bandeja de entrada…

Otórgale al editor su derecho de (papel) pernada
Pernada ¿oíste?
Per nada.

————–

* Publicado originalmente en Kátharsis XXI, no.4, año 3, 2015

I Can’t Believe It’s Not An Anecdotic poem! – Míkel F. Deltoya

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Geroca

I Can’t Believe It’s Not An Anecdotic poem! 

A Kevin Pellegrini

La primaveravez  que fui a un téibol
Eveleen bailó She rides
y con una sonrisa improfana
arrojó hielo sobre la espalda
de un oficinista jarioso;
Todo el departamento de ventas
de cualquier empresa
le aplaudió hasta que sus palmas
quedaron llenas de ampollas
y quemaduras de tercer grado.

Años luego, la segunda vez que volví,
Melimar bailó Labios rotos
en el escenario;
sólo recibió un mísero one tip dollar,
-billetito cultural no negociable-
mío
y esta currency del monde nocturne
fue una luciernaguita
en su noche turbia
pero el resto de la madrugada
se quedó en un rincón en espera
de que alguien le invitara agua con colorante
un tabaco,
que alguien la contratara por honorarios.

La tercera vez, el ejército del alfabeto
y vuestro humilde servidor
fuimos a la Comida China
(que, oh no, para nada era carne de perro)
y Lupita Enchant voló por la bóveda celeste
bailando Cherry lips.

La vida es un téiboldens,
si no consumes, te expulsan
y si añoras un paraíso
en vez de un tugurio ominoso
debes pagar,
jugártela,
reconsiderar, olvidar tus penas
acaecer, mentir.

Cuando muera,
y me vayan a enterrar:
Eveleen, Melimar y Lupita Enchant
me darán como propina
un puñado de tierra
mientras la esposa que aún no tengo
enjuagará con lágrimas
la bandera desértica que cubrirá mi cajón.

Eyaculación post-norte – Míkel F. Deltoya

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Gato encandilado – Geroca

Eyaculación post-norte

Piel leprosa, descarapelándose
para que no transiten los plantas-de-pie-caucho…
para que les broten ampollas
que les impidan deslizarse sobre
las arterias pálidas de tu abdomen.
(En esa película low budget
                        she is fully naked
                        but he is still wearing socks)

Grafito de sueños
-dentro del mismo tambo
donde se dora al marrano-
apilándose sobre el agujero
oscuro de tu pantorrilla,
over there, en la joroba de una máquina.

Norte panespermia;
muchachas bonitas
con shorts pegaditos
temblando de miedo
sacan su lengua y se toman la píldora de lluvia ácida
recién desempacada de las nubes.
Sacan su lengua y untan su saliva
sobre sus pieles trazadas con henna.
Ojos cerrados.
Esmog tiniebla.
Broca atorada,
bala sin resanar.
Rocas mohosas…

Freaky fracking, dermatólogo de la Government & Nar Co.
tronando los puntos negros de la espalda árida
para exprimir el pu$
(y eso que no se lavó las manos).
Saddlemasoquismo, fantaseando con taladrar
la espalda baja de la Sierra Madre
y exprimir los caldos nutricios
at the same time
                        en que abre una nueva ruta comercial.
Nefasta política de querer desvirgar.
Oasis de La Heroica …
cuánto quisieran eliminarte del mapa,
cuánto quisieran – pero no pueden –
sepultarte en las arenas.
Somos una factura que ansiarían borrar…
Erase
Erase one vez
Érase one vez,
el Norte.