Poemas

Querétaro blues – Míkel F. Deltoya

Querétaro blues

I

De hoy, en un año,
te vas a casar.
Yo no veré tu rostro,
ni los encajes,
sólo tu mano y su mano
entrelazadas.

II

Tubulares de nubes
arremedarán los cielos,
el cántico del cerro
a las callejas obligará a regurgitar.

Nuestros fantasmas
sentados en esa banca
serán inmunes al paso del tiempo
pues de hoy, en un año,
te vas a casar.

 

III

Lágrimas de tamarindo
brotarán desde tus ojos,
y luego los invasores
pudrirán el tejabán…

paredes enyesadas,
casas nuevas extendiéndose a lo largo de la periferia,
ciudades que se unen a ciudades que se unen a pueblos olvidados.

Callemos un momento,

¡shhh!

guardemos luto
mientras la mancha urbana
arrasa terrenos vírgenes
para que tú te salves de la peste.

¿cuántas aldeas deberán perecer
ante el súbito dedo de Dios
para que tú seas salva?
Dime, cuéntame, revélame.

 

IV

Y no lo sé,
pero me imagino que en tu boda
cargarás un velo barroco;
tendrá apéndices de luz,
centellas, telas preciosas de medio oriente.

Usarás un dije de oro,
prenda que guardarás junto con tus más sagradas
reliquias. Usarás el vestido de tu madre, o tu abuela,
da lo mismo,

y una vez que Dios vincule;
ni el hombre,
ni el desertor,
ni el desierto,
impedirán su beso fulminante sobre mi tórax.

Te unirás con Dios y con él
de la manera correcta,
y sonarán trompetas,
no sé qué música,
pero ni blues, ni sax,
y apenas en fragmentos de un segundo
olvidarás la vida que nos quitamos.
Temerás la noche en que entregues tu cuerpo,
aunque Dios dijo que no temieras,
sudarás frío…

Ay, ojalá la rabia que él tiene en la suela de su zapato
nunca entre a tu morada.

V

Y no veré tu rostro,
lo dije,
ni el de él.
En cambio sí veré dos borrones,
y en la cuenca de sus ojos
estática de un televisor.

 

VI

Nuestro Dios no es el mismo
¡Jamás!
Ni bondadoso, ni ameno,
ni dicha, ni plenitud, ni omnipotencia;
siempre  vivimos en dualidad, en falsa dicha,
en una constante pugna del bien y el silencio.

El Dios, mío, no definirá nada,
ni lo escribirá, no le interesa, ni quiere.
Sus señales habrán sido espejismos, pruebas,
aliento del muerto en un espejo,
su mejor experimento social.

La culpa de la omisión, la garganta, los ojos pálidos.

Yo estaré contento, tú no.
Tú resucitarás, yo no.

 

Eyaculación post-norte – Míkel F. Deltoya

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Gato encandilado – Geroca

Eyaculación post-norte

Piel leprosa, descarapelándose
para que no transiten los plantas-de-pie-caucho…
para que les broten ampollas
que les impidan deslizarse sobre
las arterias pálidas de tu abdomen.
(En esa película low budget
                        she is fully naked
                        but he is still wearing socks)

Grafito de sueños
-dentro del mismo tambo
donde se dora al marrano-
apilándose sobre el agujero
oscuro de tu pantorrilla,
over there, en la joroba de una máquina.

Norte panespermia;
muchachas bonitas
con shorts pegaditos
temblando de miedo
sacan su lengua y se toman la píldora de lluvia ácida
recién desempacada de las nubes.
Sacan su lengua y untan su saliva
sobre sus pieles trazadas con henna.
Ojos cerrados.
Esmog tiniebla.
Broca atorada,
bala sin resanar.
Rocas mohosas…

Freaky fracking, dermatólogo de la Government & Nar Co.
tronando los puntos negros de la espalda árida
para exprimir el pu$
(y eso que no se lavó las manos).
Saddlemasoquismo, fantaseando con taladrar
la espalda baja de la Sierra Madre
y exprimir los caldos nutricios
at the same time
                        en que abre una nueva ruta comercial.
Nefasta política de querer desvirgar.
Oasis de La Heroica …
cuánto quisieran eliminarte del mapa,
cuánto quisieran – pero no pueden –
sepultarte en las arenas.
Somos una factura que ansiarían borrar…
Erase
Erase one vez
Érase one vez,
el Norte.