Redes sociales

Walkthrough por un grupo de lectores en Facebook

(Publicado originalmente en la ahora extinta revista Órfico)

Fugit irreparabile tempus.

Horacio

 

Jorge Luis Borges hubiera estado fascinado con la implosión del internet en los últimos años; su parte escéptica a trasladar su lectura del libro físico al digital habría cambiado de opinión –si la ciencia del Siglo XXI no hubiese curado ya su ceguera- con la cantidad de aplicaciones y programas para accesibilidad a los usuarios con deficiencia visual. Hubiera estado fascinado con el concepto de los audiolibros o los comandos de reconocimiento de voz. Revisaría, encantado de la vida, las bases de datos globales -ponencias, reseñas, ensayos- y dentro de su posibilidad todos los textos antiguos rescatados y digitalizados por diversos departamentos de laureadas universidades. También, sería un influyente bloguero, tendría su página de Facebook, se reiría mucho de los vídeos de Peter Capusotto, condenaría las imágenes con frases apócrifas cuya existencia se esparce demandando su cuota de shares y likes. Compartiría su playlist en Spotify, alternada entre Rolling Stones y Carlos Gardel.

Tendría su face configurado en Inglés -pues siempre prefirió ese idioma- pero en británico porque le enojaría el acento yankee. Ocasionalmente revisaría podcast, y al mismo tiempo, tal vez como el niño Georgie que alguna vez atinó a nombrar como recinto paradisíaco a las bibliotecas, también se entretendría con su aleph personal marca Apple.

 

Vuelta de página

Hace ya un par de años una gran amiga me añadió a un grupo de Facebook con más de veinte mil personas, lo que se traduce en más de diez post per minute. De inicio me pareció interesante. Promulgados como fanáticos de la lectura creando un escenario donde se pudiese hablar de libros con sus similares de toda Latinoamérica, cinco o diez miembros añadidos recientemente. Un cambalache, desde luego, conformado desde imágenes melosas de poesía ¨barata¨, fragmentos aparentemente-escritos-un-minuto-antes-de-publicarse, usuarios solicitando el pdf de libros bes-sélers nivel John Green, John Katzenbach, Suzanne Collins, E.L. James, poetas cibernéticos pidiendo likes para sus páginas, ocasionales clásicos latinoamericanos nivel García Márquez, Juan Rulfo, etcétera, y la incansable pugna bien vs. mal entre los anti Coelho y los pro Coelho.

Y vi cómo algunos usuarios, en su evidente mayoría mujeres de entre catorce a veintiocho años, desarrollaban y expresaban su amor y devoción casi mesiánica a una entidad tan abstracta como lo es “La lectura”.

Vi imágenes de libros usados como bases de recámara, diseño moderno de sillones con compartimentos para tener un buen tomo a la mano, fotografías a modo Tumblr de chicas hípsters leyendo; todo esto con abundantes +200 likes y comentarios como “ *w* < 3 Leer”, “Wooo es lo mejor”, “Me robo esta imagen”, “la conparto kn tu permiso (sic3)” “acabas de describir mi vida amorosa u_____U”, “qiero :Q_____”

Divisé entre los argumentos de una perpetua batalla entre los lectores intelectuales con aires de eruditos, versus los lectores primarios  -inocentemente “tontos”- argumentos que contrastaban desde lo radical hasta el hipismo cibernético.

“Esa lectura es mierda” alcanzaba a pronunciar un usuario en la imagen de una mujer desnuda –so chick, so arthistic- y un fragmento meloso.

“No dejes q te critiquen, escibres presioso, amo tus escritos… ¿cunando sale tu libro?” (sic)- decía otra usuaria a modo de defensa.

Otra conducta que alcancé a observar, los usuarios colocando su nombre al final de su escrito como si eso los inmunizara del plagio.

“Odio como no tienen una idea a esos eruditos q se creen lo mejor… cualquier lectura es buena, nadien debe de elegir q t gusta o no te gusta, seamos lectores tolerantes”.

“precioso, como siempre.”

“Tenés algún blog o algo???”

La autora del fragmento meloso se tomaba el tiempo de agradecer personalmente a los comentarios-elogios e ignoraba, casual, a cualquier opositor. Y vi que tenía su propia fanpage en donde vomitaba textualmente cada cosa que se le ocurría, y allí donde podía eliminar y banear a quien la ofendiese. Era suma soberana en su propio espacio, pero allí, en el mundo de los grupos de Face, se limitaba a pescar likes.

En Facebook es complicado acertar entre las críticas constructivas y separarlas de las que no lo son. Unos pocos que publicaban fragmentos más o menos alejados del lugar común, eran ignorados por las grandes masas de ciberlectores. Otros tantos compartían el .pdf del Ulysses o fragmentos de Sor Juana y eran, si no es que lapidados por el ninguneo mediático, tildados de presuntuosos, mamones y bullies intectuales.

Dentro de esta vorágine, también vi a desesperados usuarios posteando fotografías con frases mecánicamente malas y preguntando, en mayúsculas “QUIÉN ES EL AUTOR O DE QUÉ LIBRO VIENE ESTO… AYUDA PLIS”. Los caballeros de Google en valentía, buscaban el fragmento y comentaban, cual si fuesen grandes investigadores, el primer resultado que sr. Panoopticle les lanzó. Voy a tener suerte.

Otra de las afrentas, particularmente mi preferida, era la de los opositores de la piratería bibliográfica; argumentando de manera filosa que el agrupar .pdf´s era atentar contra el espíritu santo de la lectura. Sus contrarios, los que enfatizaban su pobreza, se referían a los textos en ordenador como una solución económica para los amantes de los libros. Qué pobreza, debe ser, acumular sus pdf´s, indisoluble contradicción, pues también en ese grupo proliferan las modas de tomarle una foto a tu biblioteca y presumirla.

Uno que otro, con dosis de sarcasmo comentaba a modo de burla disimulada mientras sólo los entendidos reían ante sus opiniones, el resto: “?????”.

En dicho mosaico, también atiné a observar a varios escritores de “copyright” acompañados de comentarios como: “lo compartiré respetando tu autoría”, “ya quiero q salga tu libro”, “eres lo mejor!!!”.

La entidad abstracta sigue allí, muy pocos enumeran o enuncian a sus autores predilectos, muchos aman “la lectura” como tal, sin especificar qué o cuál. Se jactan de leer un libro diario como si el simple enunciado les hiciera un upgrade y su experiencia les diera caché – suma reminiscencia a los foros de internet. Son líderes, mientras más seguidores, mejor. Aman dar su punto de vista y piensan detenidamente lo que van a escribir y cómo esto les provocará un derroche de manitas arribas. Si escribes mal, pierdes, tu argumento se invalida; como si ser lector exigiese una impecable ortografía.

La creadora del grupo, oh poderosa, con el infalible poderío que amerita poder marcar ciertas publicaciones y vetar, banear y borrar a voluntad, recibía abrazos y saludos de sus cibersúbditos. Moderadora, sí, lidereza de opinión de esa comunidad panamericana, todos la respetaban, nadie la criticaba. Oh perfecta dadora de vida, fabricante del grupo que a los lectores dispersos dio un espacio para disminuir su soledad.

Los “admins” de fanpages de memes y lecturas, los descarriados, los deschavetados, los wattpaders, los goodreaders, las señoras cincuentonas que escriben poesía y lo reflejan en sus nombres de usuario “Fulanita Escritora Pérez” Los poetas que creen que un poema exige necesariamente una frase empalagosa para ser, “Poeta José Pérez”, los lectores frustrados aplico-el-búling-a-todo-lo-que-veo, las criaturitas de catorce publicando sus frases de desamor, los ñores posteando poemas erotic-goth, los buscadores de una apología directa al ser o no ser puta y sus contrarios conservadores. Las cuentas falsas de “Escritora Feliz”, “Juan Salbador Gaviota”, “Aureliando Buen Día”, “Gabriieliitah Katniss”, las muchachitas de secundaria pidiendo resúmenes o comentarios del libro que les dejaron de tarea, los chicos de universidad solicitando un nombre bueno para su tesis, las guerras de memes, los cibertrolls y las ciberpléyades, oh romantizadas sacerdotisas de la lectura repartiendo corazones y besitos sin discreción. La mujer nube, la mujer etérea, el cuerpo de la mujer, la foto libre para uso no comercial, la marca de agua borrada con Paint, la marca de agua sobrepuesta por otra marca de agua.

Éstos pertenecen y configuran sus trayectorias a través de esta red social, se mantienen artificialmente con sus séquitos de seguidores y las imágenes que usuarios guardan en sus ordenadores y postean esparciendo las semillas en muchos otros sitios. Viven con la cabeza baja, son los escribo sólo para mí que hallaron en los likes y los elogios un placer y un sentirse vivos y encontraron en los escribes con las patas una muerte lenta por envenenamiento. Parafraseando a Octavio Paz, queramos o no, estos seres son autores, uno de los extremos a que puede llegar el escritor.

Cuántas veces, este mediocre autor del presente artículo, ha volteado atrás y ha descubierto que no sólo fue una farsa. Cuántas veces, sentado en la playa del internet se quedó mirando a los demás autores pensando en que todos había un reflejo de uno mismo.

Retorno de página.

Borges habría cerrado su cuenta de Facebook. Dejaría de tuitear. Apagaría los ordenadores, las táblets, el esmárfon. Agarraría el libro de su cabecera y lo acercaría casi rozando con su nariz, intentaría leerlo, estaría contento. Borges susurraría: cerraré mi cuenta algún tiempo… quien esté interesado, le mando mi whats por inbox.

Unfriend, cloacas virtuales y otras infamias

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Unfriend, cloacas virtuales y otras infamias*

Publicado originalmente en Revista Golfa no. 23 #Efervescente  http://issuu.com/golfamx/docs/_efervescente/1

I

Roman Jakobson añadió a las funciones del lenguaje bühlereanas la existencia de un canal fático o de contacto. Meras estructuras del lenguaje cuya finalidad era dar cabida a una conversación o interacción… ¿bueno? ¿aló? ¿diga? como el alfa / hasta luego, bye, adiós como el omega.

II

Desconozco el funcionamiento del beeper. Uno de mis tíos cargaba dos en su cinturón. Me imagino que su dinámica no distaba mucho de lo que yo conocí luego como el SMS. Habría estado de lujo el haber utilizado este tipo de canal para compartir, digamos, algo breve y enriquecedor como los 15.693 hexámetros dactilares que contiene la Ilíada.

III

En la era del MSN Messenger (en sus primitivos orígenes), un pequeño cuadro de texto grisáceo te indicaba quién deseaba añadirte a su lista de amigos. Un ritual de tecleo o copy paste que te acercaba más a tus contactos de la red social. En caso de que la ciberrelación humana no funcionase, tan fácil como bloquear (voz del francés bloquer; cerrar, privar, cortar el paso). La ansia consistía en una espera lenta… después de varios días te dabas cuenta que tal contacto no se volvería a conectar.

IV

Antes de la era esmárfon, bloquear las llamadas entrantes de un teléfono en particular era una empresa imposible, o acaso, complicadísima.

V

Los facebook falsos, así como myspaces y correos electrónicos falsos, tienen su razón de ser; en ocasiones van desde el inocente (?) juego de circundar a otra persona con la máscara de una nueva identidad, y en casos más extremos implica el asumir y llevar hasta una doble vida. A algunos les va bien, conocen a muchas personas; Ernesto N conoció a Alicia N en un juego de RPG en línea. Fue dejando de lado sus intereses gamers para buscar interactuar con su amiga. Las sospechas aumentaron (cero fotos recientes en años, el viejo truco de la nula o descompuesta webcam, la imposibilidad de recibir llamadas, etc.).  Alicia N distaba mucho en forma, género y edad a la persona que aparecía en sus fotos; en realidad era un hombre de 27 que aparentaba ser una damisela noob, para conseguir oro y otros tributos de los demás usuarios de dicho juego.

VI

“[…] Cuando tengas ganas de eliminar a alguien de tu Face
no alborotes tanto, elimínalo
y ya.”  Jaime Sabines

VII

Pigmailión nunca había tenido una novia y entristecía cuando sus amigos de la red social presumían a diestra y siniestra sus relaciones; se etiquetaban a estatus melosos; subían 300 fotos cada tarde que salían.

Una noche, cansado de buscar en páginas de citas, decidió crear el perfil falso de una novia. Fue meticuloso: en menos de tres horas la había diseñado; robó una foto de Google, le inventó una fecha de nacimiento, color favorito, mascota, páginas que le gustaban. Al cabo de varias semanas intercambiando mensajes entre su cuenta y la de ella, fue tiempo de publicar conexiones falsas. Pigmailión terminó enamorándose por completo de la imagen que alguna vez copió y guardó en su carpeta de descargas. Jamás encontró a la persona original pero sí logró creerse su propia mentira, y según él, y según sus 114 contactos -un par de la secu, otros tantos de la prepa, ningún familiar- Pigmailión fue muy muy feliz.

VIII

¿Alguna vez has intentado darle dar click derecho a tus fotos y seleccionar “buscar esta imagen en Google”?

IX

Bots, malware, y demás. En un rango de dos o tres días, recibí varios mensajes de contactos distintos en el twitter. Eran sentencias similares que concluían con un hipervínculo de tiny url:

            -Hi someone is making very bad things about you…http://tinyurl.com/natczkl

            -Hello this user is making terrible rumors about you…http://tinyurl.com/natczkl

            -See me, it´s important.http://tinyurl.com/natczkl

Había uno, discursivamente, mejor elaborado que sus hermanos:

Hey, qué onda!? tienes que ver esto, cuando lo vi no pude evitar acordarme de ti. http://tinyurl.com/natczkl

Procedente de la persona indicada, igual y sí entraba al link sin dudarlo.

X

Al igual que el hecho de ser partner de Youtube, hay gente que, no sé cómo, realmente, hace dinero con fanpages de mujeres bellísimas, en ropa interior, dotadas de voluptuosidad y cientos de miles de seguidores.

Me ha tocado también de chicas que perjuran mandar su “video erótico  :$ ” a quien les deposite tal cantidad en cualquier Oxxo y/o le haga una recarga a sus celulares.

XI

Si es común voltear al cielo y comunicarse con los seres queridos fallecidos, como si nos escuchasen, ¿por qué no habría de ser normal escribirles en sus timelines, de manera póstuma, al menos una vez por mes?

XII

Skype le dio el tiro de gracia a MSN. Entras a ese programa y sinceramente no te dan ganas de hablar con ninguno de tus contactos, algunos, inclusive, ni recuerdas quiénes son.

XIII

El unfriend es una de las peores ofensas que puedes hacerle a una persona hoy en día. Desterrarse de la lista de amigos puede ser algo que no se olvida, como no puedes olvidar, inconscientemente, quiénes te felicitaron en tu cumple. Eliminar a alguien que te cae mal y a quien tenías por compromiso es tan catártico, como cuando sientes un calor en tus hombros al darte cuenta que alguien te borró.